Felicidad

Empecé Psicología pensando en esquizofrenias y trastornos obsesivos-compulsivos. Mientras crecía y aprendía en este mundo, me presentaron la Psicología Social, algo que me apasionó; aunque esta ciencia estaba guardándome aún la sorpresa a la que hoy me dedico: el increíble mundo de los Recursos Humanos. Lo llaman Recursos Humanos, pero a mí me gusta más hablar de personas, de su talento y de su desarrollo.

Parece que fue ayer cuando me enviaron el billete para subir a este barco, pero hace ya más de un año que formo parte de la familia everis. Comenzaban las prácticas y el primer día los nervios me consumían. Casualmente, mi actual compañera María (quién me entrevistó en su día) me recogió y me dio la bienvenida con una sonrisa. La sorpresa vino cuando llegué a mi sitio. Todo el equipo me estaba esperando y me sorprendió, para bien, la acogida tan cálida y sincera que me hicieron.

Durante el desarrollo de mis prácticas, todos y cada uno de ellos se volcaron conmigo. Me ayudaban, me explicaban las veces que hiciera falta lo que no entendía, identificaban mis errores y me aconsejaban sobre cómo mejorarlos. Desarrollaron su paciencia hasta el 200 por cien pero lo más importante, confiaron en mí. Al principio, es complicado sentirte parte de un equipo ya formado previamente, pero en everis no dio tiempo a darme cuenta: ya formaba parte del equipo desde mucho antes. Aportaba ideas, me pedían opinión e incluso a veces les enseñaba cosas en los que yo me había especializado más.

A parte del buen ambiente y la generosidad exigente (uno de los principales valores de everis), si tuviera que destacar algo de las prácticas sería la flexibilidad y la implicación continua con la universidad. “Acabar tus estudios es lo importante ahora” me dijeron el segundo día de prácticas y al poco tiempo pude comprobarlo. Si tenía una tutoría, un examen importante o estaba agobiada con trabajos de la universidad, con tan solo pronunciarlo, las soluciones saltaban. La posibilidad de organizar tu tiempo en función de tus necesidades es estupendo y ayuda a compatibilizar de manera fácil y sencilla los estudios con una experiencia laboral.

En cuanto a la implicación, no sólo de mis compañeros directos, sino del equipo everis en general; ha habido muchas personas que sin conocerme y con un simple correo, me han ayudado con trabajos aplicados de la universidad, por ejemplo, dedicándome todo su tiempo y predisposición.

A medida que pasaba el tiempo, me encargaba de tareas diferentes, depositaban en mí mayor responsabilidad, mi curva de aprendizaje se disparaba, mi interés aumentaba, estaba contenta y cada día, a pesar del madrugón, me levantaba con ganas de comenzar. Finalmente, una mañana como todas las demás, me llamaron para entregarme la carta que hablaba sobre mi incorporación a la compañía con un ¡¡contrato de trabajo!! Me emocionó tanto que ni me lo creía. Ahora solo queda continuar este camino, cometiendo errores, pero aprendiendo para llegar a ser una gran profesional.

Hoy quería dar las gracias por esta oportunidad y especialmente a todo mi equipo por ayudarme a conseguirlo: parte de esta felicidad que hoy siento se debe a vosotros.

Alba Andrino, Recruiter intern everis. Contacta con Alba vía Linkedin.

Empecé Psicología pensando en esquizofrenias y trastornos obsesivos-compulsivos. Mientras crecía y aprendía en este mundo, me presentaron la Psicología Social, algo que me apasionó. Si bien, esta ciencia estaba guardándome aún la sorpresa a la que hoy me dedico: el increíble mundo de los Recursos Humanos. Lo llaman Recursos Humanos, pero a mí me gusta más hablar de personas, de su talento y de su desarrollo.

Parece que fue ayer cuando me enviaron el billete para subir a este barco, pero hace ya más de un año que formo parte de la familia everis. Comenzaban las prácticas y el primer día los nervios me consumían. Casualmente, mi actual compañera María (quién me entrevistó en su día) me recogió y me dio la bienvenida con una sonrisa. La sorpresa vino cuando llegué a mi sitio. Todo el equipo me estaba esperando y me sorprendió, para bien, la acogida tan cálida y sincera que me hicieron.

Durante el desarrollo de mis prácticas, todos y cada uno de ellos se volcaron conmigo. Me ayudaban, me explicaban las veces que hiciera falta lo que no entendía, identificaban mis errores y me aconsejaban sobre cómo mejorarlos. Desarrollaron su paciencia hasta el 200 por cien pero lo más importante, confiaron en mí. Al principio, es complicado sentirte parte de un equipo ya formado previamente, pero en everis no dio tiempo a darme cuenta: ya formaba parte del equipo desde mucho antes. Aportaba ideas, me pedían opinión e incluso a veces les enseñaba cosas en los que yo me había especializado más.

A parte del buen ambiente y la generosidad exigente (uno de los principales valores de everis), si tuviera que destacar algo de las prácticas sería la flexibilidad y la implicación continua con la Universidad. “Acabar tus estudios es lo importante ahora” me dijeron el segundo día de prácticas y al poco tiempo pude comprobarlo. Si tenía una tutoría, un examen importante o estaba agobiada con trabajos de la Universidad, con tan solo pronunciarlo, las soluciones saltaban. Esa posibilidad de organizar tu tiempo en función de tus necesidades mola y ayuda a compatibilizar de manera fácil y sencilla los estudios con una experiencia laboral. En cuanto a la implicación, no solo de mis compañeros directos, sino del equipo everis en general. Ha habido muchas personas que sin conocerme y con un simple correo, me han ayudado con trabajos aplicados de la Universidad, por ejemplo, dedicándome todo su tiempo y predisposición.

A medida que pasaba el tiempo, me encargaba de tareas diferentes, depositaban en mí mayor responsabilidad, mi curva de aprendizaje se disparaba, mi interés aumentaba, estaba contenta y cada día, a pesar del madrugón, me levantaba con ganas de comenzar. Finalmente, una mañana como todas las demás, me llamaron para entregarme la carta que hablaba sobre mi incorporación a la compañía con un ¡¡contrato de trabajo!! Me emocionó tanto que ni me lo creía. Ahora solo queda continuar este camino, cometiendo errores, pero aprendiendo para llegar a ser una gran profesional.

Hoy quería dar las gracias por esta oportunidad y especialmente a todo mi equipo por ayudarme a conseguirlo: parte de esta felicidad que hoy siento se debe a vosotros. Empecé Psicología pensando en esquizofrenias y trastornos obsesivos-compulsivos. Mientras crecía y aprendía en este mundo, me presentaron la Psicología Social, algo que me apasionó. Si bien, esta ciencia estaba guardándome aún la sorpresa a la que hoy me dedico: el increíble mundo de los Recursos Humanos. Lo llaman Recursos Humanos, pero a mí me gusta más hablar de personas, de su talento y de su desarrollo.

 

Parece que fue ayer cuando me enviaron el billete para subir a este barco, pero hace ya más de un año que formo parte de la familia everis. Comenzaban las prácticas y el primer día los nervios me consumían. Casualmente, mi actual compañera María (quién me entrevistó en su día) me recogió y me dio la bienvenida con una sonrisa. La sorpresa vino cuando llegué a mi sitio. Todo el equipo me estaba esperando y me sorprendió, para bien, la acogida tan cálida y sincera que me hicieron.

Durante el desarrollo de mis prácticas, todos y cada uno de ellos se volcaron conmigo. Me ayudaban, me explicaban las veces que hiciera falta lo que no entendía, identificaban mis errores y me aconsejaban sobre cómo mejorarlos. Desarrollaron su paciencia hasta el 200 por cien pero lo más importante, confiaron en mí. Al principio, es complicado sentirte parte de un equipo ya formado previamente, pero en everis no dio tiempo a darme cuenta: ya formaba parte del equipo desde mucho antes. Aportaba ideas, me pedían opinión e incluso a veces les enseñaba cosas en los que yo me había especializado más.

A parte del buen ambiente y la generosidad exigente (uno de los principales valores de everis), si tuviera que destacar algo de las prácticas sería la flexibilidad y la implicación continua con la Universidad. “Acabar tus estudios es lo importante ahora” me dijeron el segundo día de prácticas y al poco tiempo pude comprobarlo. Si tenía una tutoría, un examen importante o estaba agobiada con trabajos de la Universidad, con tan solo pronunciarlo, las soluciones saltaban. Esa posibilidad de organizar tu tiempo en función de tus necesidades mola y ayuda a compatibilizar de manera fácil y sencilla los estudios con una experiencia laboral. En cuanto a la implicación, no solo de mis compañeros directos, sino del equipo everis en general. Ha habido muchas personas que sin conocerme y con un simple correo, me han ayudado con trabajos aplicados de la Universidad, por ejemplo, dedicándome todo su tiempo y predisposición.

A medida que pasaba el tiempo, me encargaba de tareas diferentes, depositaban en mí mayor responsabilidad, mi curva de aprendizaje se disparaba, mi interés aumentaba, estaba contenta y cada día, a pesar del madrugón, me levantaba con ganas de comenzar. Finalmente, una mañana como todas las demás, me llamaron para entregarme la carta que hablaba sobre mi incorporación a la compañía con un ¡¡contrato de trabajo!! Me emocionó tanto que ni me lo creía. Ahora solo queda continuar este camino, cometiendo errores, pero aprendiendo para llegar a ser una gran profesional.

 

Hoy quería dar las gracias por esta oportunidad y especialmente a todo mi equipo por ayudarme a conseguirlo: parte de esta felicidad que hoy siento se debe a vosotros.

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