
“Si tropiezas con el triunfo, y llega la derrota, y a los dos impostores les tratas de igual modo, serás hombre, hijo mío”, Rudyard Kipling.
Los seres humanos somos biológicamente y emocionalmente competitivos. Lícito es, y si no fuera así dónde quedarían la motivación, el espíritu de superación o la pasión en nuestras vidas. “Lo importante es participar y no ganar”… esa voz retumba en nuestros oídos desde pequeños pero internamente nos resistimos a esta lógica aplastante. ¿Cuánto nos duele a todos no saber o no poder cumplir con las expectativas? Leer el resto

Me gustaría compartir con vosotros una historia de hace más de medio siglo que sucedió en un rincón del mundo lejano e inhóspito donde espíritus exploradores se abrieron camino. Es un relato simple que intentaré analizar en clave de consultoría a modo de “experimento”. Leer el resto

Caperucita Roja por el bosque, se encuentra al lobo feroz y él le pregunta: ¿A dónde vas niña? Y ella le dice: ¡A usted que le importa! Y él dice: cómo ha cambiado este cuento. Riesgos y oportunidades en la red y caperucita tienen mucho en común sin parecerlo.
Cuando se trata de la protección de la infancia y la adolescencia, todo lo que podamos hacer es poco. Depredadores y víctimas pueden estar cerca o a cientos de kilómetros, conocerse online y reconocerse… o no. Los retos que los más pequeños afrontan en su vida online son tan atractivos o más para ellos que para un adulto. ¿Cómo va caperucita a renuncia a cruzar el bosque en un día radiante? Como anhela sentirse útil y asumir la responsabilidad de llevarle la cesta a su abuela enferma. Su madre ya confía en ella, ya es mayor y la pequeña escucha los consejos de rigor que conoce ya de memoria antes de partir. Una vez sola, en el camino, responsable pero demasiado inocente, no consigue valorar los peligros. Una sucesión de imprevistos impensables para ella la meten en un buen lío del que se libra por los pelos. Como toda buena fábula… todo acaba bien. El fuerte cazador lo arregla todo. El dramatismo puede resultar exagerado pero guarda semejanza con la actitud de un preadolescente ante la red. De los padres, o de la autoridad cibernética. Debemos velar para que en nuestros hogares el cuento se transforme en chiste. Tienen que aprender a mandar al lobo a paseo, y después a disfrutar del encargo y del camino. Leer el resto