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Innovación social, estructural y profesionalizada

A la hora de evaluar el emprendimiento que se hace hoy día es frecuente encontrarse con muy buenas ideas y proyectos, realmente innovadores y con mucha fuerza en el mensaje de venta, pero que adolecen de aspectos tales como análisis de competencia, riesgos, proyecciones de gastos/ingresos, balance… Es decir, de aquello que nos daría acceso a la financiación del proyecto partiendo de una buena idea.

En estos casos, si las personas no profesionalizan los análisis económicos de sus ideas la sociedad no conseguirá sus beneficios, ya que no se dispondrán fondos para su realización, más si cabe, cuando una parte creciente de la innovación, actual y futura, depende cada vez más de las personas y algo menos de las empresas. El objetivo es conseguir una innovación social y estructural, y para ello es necesario profesionalizarla.

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Co-opetición, competencia colaborativa

Aunque pudiera resultar contradictorio, uno de los motores más valiosos de la innovación surge de la competencia entre empresas, bien sea para captar cuota de mercado, mejorar un producto o reducir costes.

A este tipo de relaciones entre empresas del mismo sector, que trabajan juntas en la exploración de conocimiento e investigación, se les llama “co-opetición” o competencia colaborativa. El objetivo o incentivo de este conocimiento compartido radica en obtener resultados de forma colaborativa que no podrían alcanzarse individualmente.
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El “capital social” en las empresas

El proceso de interconexión global ha seguido creciendo de manera acelerada en la última década y la irrupción de las redes sociales ha generado otra ola de transformación en la dinámica de innovación de las organizaciones.

La conectividad de las propias personas es un factor de competitividad para las empresas hasta tal punto que ya se habla de un nuevo activo esencial, el “capital social”, entendido como el valor intrínseco de las redes sociales de la empresa y su potencial para generar acciones. Leer el resto

Innovar: un medio, no un fin

La innovación se ha convertido en una disciplina imprescindible para cualquier compañía y en uno de los pilares fundamentales de cualquier país o región para crecer. El problema lo encontramos cuando se intenta aterrizar en la empresa, donde muchos se pierden por el camino.

Uno de los errores más comunes es pensar que sólo se puede innovar en el ámbito de la tecnología avanzada. Hay muchas maneras de innovar, por ejemplo, detectando nuevos o mejores productos, servicios o procesos. Además, no es necesario invertir grandes cantidades de dinero en un departamento de I+D, se puede habilitar alguno de los activos con los que la empresa ya cuenta. Leer el resto