¿Emprendedores o supervivientes?
Si bien es cierto que una alternativa a la crisis económica y social en la que estamos inmersos es el emprendimiento, el crecimiento y el apoyo a la empresa en general, deberíamos hacer una reflexión sobre la estrategia y la fórmula que se aplica en el apoyo a las iniciativas.
Si analizamos la génesis de la creación de una “empresa tipo” podemos llegar fácilmente a la conclusión que la mayoría de ellas funcionan por casualidad y con unas dificultades, añadidas motivadas por la improvisación y la falta de estrategia, planificación y metodología que requiere el planteamiento de una aventura empresarial sostenible en el tiempo.
Veamos un esquema sin frivolizar pero caricaturizando:
Me quedo sin empleo, capitalizo el paro y monto mi empresa. ¿De qué?: De lo que he hecho toda mi vida ¿Dónde? Donde vivo y donde encuentro el local más adecuado relación calidad/precio ¿Con quién? Con mi mejor amigo al 50% ¿Con qué capital? Con el capitalizado y… ¿Contabilidad y papeleo? Conozco un “amiguete” auxiliar administrativo que creo que podrá presentar los impuestos… y lo más importante… Cobraremos lo mismo que cobrábamos en nuestras empresas para no afectar nuestra economía familiar…. ¡Y ya está!
En breve faltarán recursos, se pedirán créditos, se solicitarán subvenciones hasta agotar todas las posibilidades y seguramente los socios estarán en discordia por no poder disolver la sociedad.
Por otra parte, las administraciones siguen apostando en la ayudas a pymes y autónomos. Sólo hasta septiembre del 2010 la administración española otorgó 3.500 millones de euros a 43.217 pymes para ayudarlas. Es difícil obtener los ratios de éxito de estas ayudas/inversiones.
El emprendedor o el empresario que en ocasiones debe ser empleado de la administración como retenedor de impuestos, contable, técnico y comercial se le hace difícil atender los temas más estratégicos o “tácticos inteligentes” que comportan el ciclo de vida de un negocio no sabiendo en muchos casos a quien acudir para consultar su problemática desde una visión objetiva y práctica.
Las consultoras de negocio deben de ser “bisagra” entre el paradigma tecnológico y el universo empresarial para facilitar poder aplicar la tecnología a la gestión más adecuada a la coyuntura particular de cada proyecto y conseguir de esta forma la máxima competitividad empresarial.
La consultoría de negocio aplicada a la realidad del siglo XXI debe de ser un referente en este momento vital de la economía ayudando a la profesionalización del tejido empresarial y acompañándole en su “hoja de ruta” definiendo las advertencias y los indicadores que permitan dar una visión global al emprendedor o al empresario basando los mismos en su experiencia, conocimiento, profesión, “know how” y sobretodo practicidad realista.
Solo de esta forma, la consultoría de negocio se situará en una posición útil y podrá contribuir tanto a favorecer la riqueza empresarial como a facilitar el reparto de ayudas a la administración para cumplir con los verdaderos objetivos de las mismas, de hacer sostenible el tejido empresarial español… que no están los tiempos para tirar nada.
Manel Sallés, Director ejecutivo del área de consultoría estratégica de everis. Contacta con Manel por Linkedin
3 comentarios a esta entrada
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Felicidades me parece muy oportuno en el momento actual.
Así debería de entender la consultoría todo el mundo pero… everis ¿tiene consultoría de negocio?
Muy ben articulo, ¿Tienes más publicados?
Manel, el párrafo “Me quedo sin empleo, capitalizo el paro y monto mi empresa” es una foto de las pymes españolas. La potencia sin control no sirve de nada, eso nos pasa ¿no?
Genial. Un abrazo !!