Do you wish to debug?


“Si tropiezas con el triunfo, y llega la derrota, y a los dos impostores les tratas de igual modo, serás hombre, hijo mío”, Rudyard Kipling.

Los seres humanos somos biológicamente y emocionalmente competitivos. Lícito es, y si no fuera así dónde quedarían la motivación, el espíritu de superación o la pasión en nuestras vidas. “Lo importante es participar y no ganar”… esa voz retumba en nuestros oídos desde pequeños pero internamente nos resistimos a esta lógica aplastante. ¿Cuánto nos duele a todos no saber o no poder cumplir con las expectativas? El ganar no reside en subir a la cima del podio, en salir desde la pole, en recibir los reconocimientos públicos… y conocemos que la recompensa del esfuerzo está en el camino que hemos recorrido y no en la meta por lo general. Y ¿por qué no actuamos en consecuencia entonces? Gran misterio.
Hoy quería reflexionar sobre una asunción muy errónea que resiste arraigada en nuestras conciencias: Error = Fracaso  y por lo tanto → Persona que comete errores = Fracasad@

Santiago Álvarez de Mon me reveló esta paradoja tan obvia al asistir a una de sus charlas, asociación en la que poco me había detenido hasta entonces. Sabias son sus palabras al decir que “del estar equivocado-acertado, verbo transitorio y efímero, al ser, verbo más trascendente y comprometedor” hay ciertamente un abismo. Recomiendo su tratado al respecto en “Aprendiendo a Perder, libro de fácil lectura y magnificas reflexiones. ¿En qué momento hemos sustituido error por fracaso? Y ¿Por qué no desmantelamos esta relación de una vez por todas? Otro gran misterio.

No obstante miramos atrás y vemos como casi nadie nos ha entrenado en el arte de errar, ni siquiera nuestros padres insistieron lo suficiente. En ninguna escuela o universidad, ni empresa o entorno social se nos enseña a manejarnos y protegernos contra las espinas que surgen del error. Cada uno nos erigimos en autodidactas a través de nuestra vida. ¿Cómo lo podemos practicar? ¿Hacerlo sería caer en el masoquismo? El profesor Santiago acierta otra vez al decirnos que no es el error en sí mismo que nos mutila. Son los sentimientos y presunciones que le acompañan y los juicios individuales (somos nuestros peores verdugos) o colectivos que le suceden. Sin práctica no se hacemos hábito.

Al hilo recuerdo también otras ideas de @XavierVerdaguer, “serial entrepreneur” que nos conmovió el pasado jueves 17 de Mayo en @everis con su experiencia vital y profesional. Fue una gran sesión donde también nos habló del Imagine creativity center para ideas que cambien el mundo; everis seleccionará para la edición del 2012 a uno de los 12 “dreamers” del programa entre sus empleados. Comparó las capacidades de Syllicon Valley versus las existentes en España. Y se preguntaba ¿Por qué allí sí y aquí no? Casi todos los ingredientes eran comunes salvo un “missing skill” de nuestro ADN cultural: la falta de emprendeduría. Este “lack” arrastra a otros síntomas como la aversión al riesgo, y la extrema capacidad de culpabilización sobre errores y fracasos, así como la odiosa envidia en algunas ocasiones. ¿Por qué no somos capaces de descubrir la enorme capacidad didáctica escondida tras la experiencia del error y la pérdida? ¿Por qué se asocia éxito a corrupción y artimañas antes que a esfuerzo y recompensa? Desde luego las lecciones de los errores y sus pérdidas asociadas pueden transformarnos a mejor que las derivadas de las experiencias de éxito. Sin tolerar las caídas jamás aprenderemos a andar.

Por eso debemos recuperar la capacidad de ilusionarnos. ¿Por qué no la de soñar y divertirnos también? De hacerlo a través de nuestro trabajo. Celebremos cada día nuestra capacidad de aportar y de trabajar duro. Esforcémonos en trabajar mucho. Cada vez con más calidad y entrenémonos para hacerlo a mayor velocidad. En este mundo global y tecnológico de frenesí, todo se convierte en olimpiada. En una carrera competitiva donde la creatividad y la innovación tanto externa como interna están a la orden del día. Las ventanas de oportunidad para poner en práctica mejoras o lanzar productos y servicios son cada vez más pequeñas y se cierran más rápido. Enseñanzas que Xavier prodigó con gran emoción a los asistentes. Las palabras se filtraron por nuestros poros hasta lo más profundo. Alegría de vivir y de emprender sólo posible desde la humildad del que conoce al error en primera persona. Del que le ha mirado de frente y le ha desafiado. Despertó nuestra lucecita interna del “yes I/We can”, sobretodo sabiéndonos profesionales de una organización como @everis que promueve la innovación colectiva a todos los niveles.

Termino con unas palabras de Don Miguel de Cervantes: “Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.”

 Blanca Tulleuda.  Responsable de diversificación - People corporativo de everis. Contacta con Blanca vía Linkedin y Twitter.

8 comentarios a esta entrada

  • blanca el 24 mayo, 2012 a las 16:47

    Millones de gracias a la gente de Innova, a Marc, a Angel, a Dioni, a Fernando, a Cristina … y a otros asociados en iniciativas como ASD de iDeals. Estáis haciendo grandes cosas por todos. Traernos el aire fresco de Xavier es uno más de vuestros logros. Un abrazo.

  • Xavier Verdaguer el 24 mayo, 2012 a las 17:10

    Excelente Artículo Blanca. Fue un verdadero placer compartir un buen rato con vosotros en Everis. Deseo volver muy pronto,
    Por cierto, me encanta la cita de Rudyard Kipling, con tu permiso la voy a utilizar para futuras presentaciones.
    Un abrazo, a seguir soñando y mucha suerte!
    xavi

  • Chema Cepeda el 25 mayo, 2012 a las 4:32

    Muchas gracias por recomendarme esta lectura Blanca, la he disfrutado mucho.

    Qué gran verdad la de la diferencia entre Syllicon Valley y sitios que carecen de ese ADN, que en realidad es una actitud ante el esfuerzo y el fallo.
    Hace tiempo escuché que una de las personas más valoradas de allí era alguien que había fracasado en cientos de negocios. Pese a ello, lo seguía intentando y a él acudían otros emprendedores para aprender de sus experiencia. Porque está bien aprender de los errores, pero mejor aún es aprender de los de los demás para así poder cometer nosotros errores distintos.
    Muchas veces se nos mide por nuestro éxito o fracaso, cuando debería hacerse por el esfuerzo y la capacidad de aprendizaje y adaptación ante los errores.
    Parece que solo nos fijamos en casos de “éxito” fácil, hacer dinero en poco tiempo… cuando el éxito es intentar hacer bien las cosas una y otra vez, el éxito es el camino.
    Gracias por la reflexión

  • blanca el 25 mayo, 2012 a las 14:41

    Personalmente debo agradecer a todo el colectivo de Initiatives (konoss, everilion, exeleria, aeroespacial&defensa, ameu8, Fitalent, NAE, Educación, TORO…) las enormes dosis de energía e ilusión que me han transmitido en este último año y medio… además de alguna subida de tensión :-)

  • benjaGarrido el 25 mayo, 2012 a las 16:57

    Sin duda alguna hay que aprender a equivocarse, a no estar en lo cierto, a errar, a perder…algo para lo que no nos preparan. Un gran artículo Blanca.

  • Ángel Sánchez el 29 mayo, 2012 a las 12:09

    Me ha gustado Blanca, como siempre buscas la conexión emocional y nos inspiras.
    Un abrazo

  • johnnie K el 29 mayo, 2012 a las 15:19

    Gràcies Blanca ;)

  • Dioni Nespral el 29 mayo, 2012 a las 19:26

    Que bueno tu post. Deberias dedicarte a esto …..también….:-)

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