La tecnología personal en 2014

Estamos acostumbrados a utilizar la tecnología como herramienta. Utilizamos los productos derivados de ella para nuestra vida cotidiana para comunicarnos, para conseguir más cosas, hacerlas mejor. Durante años ha existido una barrera de facto entre los dispositivos y nosotros mismos. Y aunque a menudo, como seres humanos, tendemos a tomar cierta afinidad por algunos objetos próximos a nosotros, nunca están lo suficientemente cerca.

En 2014, la tecnología está cambiando de una forma que no había ocurrido antes: se aleja del plano tecnológico y se aproxima al plano personal: ya no extraemos datos del entorno a través de un dispositivo, ahora la información viaja de forma inversa. Somos nosotros quienes generamos información personal que se empieza a cuantificar.

Una semana después del final del Mobile World Congress de Barcelona, las conclusiones son más que evidentes: marcas y usuarios quieren que los datos se entrelacen, y necesitamos conocer también no sólo la realidad que nos rodea gracias a la tecnología, sino que se nos muestre nuestra conexión personal con ella.

Los dispositivos “personales” (porque “wearables” aún no tiene traducción adecuada) han llegado para acortar el camino de la conexión: pulseras, relojes, teléfonos inteligentes, todos conectados en una nube de información viva que viaja e interactúa entre ellos, para conseguir no sólo hacer más cosas, sino ser mejores a nivel personal. Vivir de forma más sana, ser más eficientes y estar permanentemente informados de forma cómoda sólo con el gesto que antes utilizábamos para ver la hora.

No sólo hablamos de esta personalización de la tecnología en dispositivos, también en oportunidades como la que Mark Zuckerberg plantea en internet.org: una forma de comunicación gratuita cuyo único objetivo, en sus palabras, es “conectar el mundo”. Sólo que, por primera vez, esta conexión no habla de las relaciones de los distintos lugares y realidades de los usuarios, sino que también los cuantifica como parte de los datos para formar parte de este entramado de información. Su compañía compró WhatsApp, pero no quería su software: quería a quienes lo usan. Ese valioso tejido de relaciones y conexiones personales que hoy en día es lo que da forma al mundo de la información.

No cabe duda de que este preciso momento plantea retos emocionantes: como sociedad, tenemos la capacidad de evolucionar y romper las barreras (esta vez sí son físicas) y crecer y enriquecernos con las posibilidades que una tecnología cada vez más cercana nos lleva más lejos. Y nadie puede quedarse fuera de esta decisión: quien se quede fuera de la tecnología se quedará fuera de una sociedad que demanda mucho más que herramientas y dispositivos: queremos ser mejores. Y lo que hemos visto en el congreso de este año se parece mucho a un punto de apoyo para ayudarnos a conseguirlo.

“Creating What’s Next”, nos repetían todos y cada uno de los carteles del evento. Y sin duda, a eso es a lo que estábamos asistiendo.

Pedro Aznar es consultor de everis. Puedes contactar con él vía Twitter.

1 comentario a esta entrada

  • Manuel el 13 junio, 2014 a las 12:52

    Muy buen articulo, entretenido y con información actual e interesante.

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