Internet: La sencillez de una red compleja (II)

Después de haber hecho una inmersión en esta suma de valores que es Internet, veamos con mayor detalle el valor intrínseco de cada una de las piezas que integran este mundo que se percibe muy sencillo y tiene una gran complejidad.

La información y contenidos juegan un papel importantísimo, y su riqueza y volumen han contribuido de forma significativa al enorme crecimiento de Internet. Hay contenido cuyo consumo no requiere unas características específicas en otros elementos de valor, pero una buena parte del mismo no tendría igual valor de no ser por la rapidez y facilidad con que fluye por la red, así una película no podría verse online sin una red de suficiente ancho de banda, ni sería posible una videoconferencia a través de skype. Información, contenido, capacidad de búsqueda y seguridad constituyen elementos de gran valor que obtienen sus retornos a través de una amplia variedad de modelos de negocio.

Los dispositivos de acceso a la información compiten por una óptima experiencia de cliente y calidad de presentación y su valor lo marca el mercado. Cada vez están más extendidas las aplicaciones de valor asociadas a los mismos, pero los usuarios tienen bastante que decir a la hora de reconocer el verdadero valor que proporcionan, por lo que la apertura (Android, Windows mobile …) o protección (iphone, RIM, …), sin duda repercuten en su penetración en el mercado.

Las redes de telecomunicaciones han sido objeto de controversia, pero sería injusto no reconocer su valor en internet, su procedencia de monopolios, ha otorgado un valor residual a algo que, de haber permanecido en su estado tecnológico, sin duda no habría permitido la eclosión de Internet. Desde los 70 los operadores han hecho varias renovaciones tecnológicas de la infraestructura de red con unas inversiones fastuosas, sus costes están a varios órdenes de magnitud de cualquier otro de los elementos de valor aquí descritos.

Pero su valor va más allá de lo económico, ¿imaginamos un iPad x con una experiencia de usuario inmejorable, pero que tarde en presentar un contenido?, ¿tendría atractivo el iPad?, ¿nos atraería un iPhone en que el acceso a Youtube o  itunes tardase, se cortara o pixelara? ¿tendría atractivo el iPhone?, ¿y esas pantallas planas de TV sin opciones de interactividad?, ¿se habría desarrollado tanto el mercado de las TVs sin acceso rápido a contenido a la carta?, ¿podemos pensar en qué sería de las redes sociales sin facilidades de compartición de contenidos pesados?, ¿hablaríamos de peer-to-peer o vídeo streaming con las redes de los 80 (PDH, RDSI), o de los 90 (SDH, GSM, ADSL), o del 2000 (ATM, GPRS, VDSL), o incluso de 2006 (IP, HSPA)?. Los nombres entre paréntesis son de tecnologías que han ido quedando obsoletas, aún así estamos inmersos en una nueva renovación con  anchos de banda superiores a los 100 megas (FTTH, LTE,…)

Sin duda, hay un valores intrínseco en las redes de telecomunicaciones que de no ser así, no habrían hecho posible el mundo Internet, ni permitirían que se desarrollara sin su natural evolución tecnológica, se han acuñado varios términos que serían imposibles, así cuando hablamos de “allconnected” nos referimos a las infinitas conexiones virtuales proporcionadas por la red, no sería posible el pago con el móvil sin una cobertura plena, el mundo cloud sería imposible sin conexión fluida a la nube, los entornos colaborativos de máxima simplicidad, de existir, requerirían dispositivos especiales, el término over-the-top no existiría sin redes All IP, se habla de over-the-top para referirse a compatibilidad, por ejemplo, TV IP sin set top box/desco, directamente desde la televisión,… Las redes de telecomunicaciones no son como el aire o el agua, requieren una constante evolución y un costoso mantenimiento para que su capacidad y calidad de servicio pasen desapercibidas y no sean el cuello de botella de todos los servicios y negocios que proporciona Internet. En el superterremoto de Japón las comunicaciones ni siquiera han sido objeto de la más mínima mención, sencillamente han funcionado.

Uno de los elementos importantísimo  que muchas veces se ignora es el almacenamiento, los centros de distribución de contenidos (CDNs), pensemos que el consumo de información que se hace en Internet es absolutamente a la carta, ¿nos imaginamos el ancho de banda que haría falta para seguir en tiempo real una carrera de fórmula 1 en que tuviéramos acceso a un panel de cámaras a la carta con vistas personalizadas? Sólo con el 25% de la audiencia habría cerca de 100 millones de hogares conectados consumiendo un ancho de banda de unos 4 megas, hablamos de 400 terabits (miles de gigas) fluyendo simultáneamente por nuestras redes. Para que no se colapsen, la información se distribuye en tiempo real a estos CDNs y, por área geográfica, de ahí a cada usuario.

Finalmente, la red de redes tiende a operar como el supercomputador con una amplia variedad de software libre o comercial, pero con unos criterios de pago por uso competitivos. El mundo cloud proporciona a este ecosistema los medios de computación y almacenamiento distribuidos a lo largo de la red, así como toda la variedad de aplicaciones de uso frecuente.

El éxito del ipad, del iphone o del próximo iTV es suma de varios valores intrínsecos.

Luciano Moyano Santana. Senior Manager Telecom de everis. Contacta con Luciano via Linkedin

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