Imagine Express 2016: 5000 minutos creando una idea

En el instante en que sabes que te vas a convertir en un nuevo dreamer, la ilusión y la excitación explotan en tu cerebro invadiendo todo tu ser. Ya sabíamos de qué iba, pero desde fuera. Nos lo habían explicado otros.

El viernes, bien temprano, nos encontramos los 36 dreamers en el Mobile World Center de la ciudad condal. Allí, sonrientes y emocionados, presenciamos la presentación del Imagine Express 2016, de su Staff y de sus mentores. A continuación se inició el contador de 5.000 minutos. Aquello era el pistoletazo de salida para el express.

La primera parte, crear los equipos. Teniendo en cuenta que éramos 12 creativos, 12 developers y 12 business, y teníamos que crear equipos de 3, se configuró la sala situando 24 sillas en 2 filas enfrentadas entre sí. Primero los creativos y los business, luego los developers y los business y se terminó con developers y creativos. Teníamos 1 minuto para hablar. Es lo que se llama un Speed Dating. En este primer momento ya nos dimos cuenta del stress y la velocidad con la que lo íbamos a tener que hacer todo.

Con los equipos configurados ya sabíamos con quién íbamos a compartir el viaje. Xavi y yo formamos equipo con Pol, del Banc Sabadell, con su idea sobre las Garantías. Pol, acuciado por los problemas de su madre con los documentos de garantía, había pensado que igual era buena idea poder mantener las garantías y las facturas en su banca online.

Del MWC partimos hacia la estación de Sants donde debíamos coger el AVE que nos llevaría a París. Fotos en la estación, entrevistas en sala VIP de RENFE, fotos delante del tren. Iniciábamos nuestro viaje, nuestro sueño. Y todo iba a quedar bien documentado por BTV y el equipo de 8-85.

En el tren, separados por las diferentes categorías, iniciamos el reframing del problema junto con los mentores. La idea era darle un par de vueltas al reto que teníamos ante nosotros y así poder presentarlo a un jurado formado por el staff al final del viaje. Todo eran prisas. Cada paso se cronometraba. El tiempo contaba. Máximo stress.

Conseguimos ya dibujar lo que iba a ser nuestra idea: Problema, solución, piloto. Primera prueba superada.

Llegamos a París y más fotos en la estación. Nos subimos a un autocar que nos llevó hacia el otro lado de la Avenue des Champs Elysees. Pudimos hacer fotos de Notredame, la Tour Eiffel. Todo en la noche parisina. Era la noche de descanso. Cenamos todos juntos y a eso de las 12 nos íbamos a descansar. Venían horas de alta eficiencia y productividad, es decir, mucho trabajo y poco tiempo. Pero la emoción continuaba. La alegría no desaparecía. Empezábamos a hacer amigos con nuestras mismas inquietudes. De todas las edades.

A las 8 de la mañana estábamos desayunando y a las 8:30 una formidable sesión de Mindfullness de 10 minutos de la mano de Mery. Empezar el día reencontrando tu yo es genial.

Durante toda la mañana seguimos dándole vueltas a la idea y preparando ya nuestra visión de negocio trabajando el Business Model Canvas. Mentores, Staff… Todos ayudando. Nos hacían reflexionar una y otra vez. Nos hacían encontrar los puntos débiles de nuestra idea y el cómo la planteábamos. Durante toda la mañana trabajábamos ya en nuestra presentación del domingo ante los inversores. Durante toda la mañana estuvimos implementando nuestra maqueta para AppleTV.

Comimos mientras trabajábamos. No había tiempo que perder. Se nos iban las horas. Poco tiempo para tanto trabajo. Muchas cosas que hacer y que pensar. Todo con prisas.

Por la tarde iniciamos la fase de la comunicación. Para mí, la mejor. Dos cracks de la comunicación nos ayudaban a preparar nuestro pitch, en inglés, claro. Nos explicaron cómo presentar una idea, su plan de negocio y su demo en tan solo 5 minutos a un más que exigente grupo de inversores. Al más puro estilo del Elevator pitch de Sillicon Valley. Durante toda la tarde fuimos dándole forma a nuestra presentación. Empezaba a parecer una presentación de verdad. Todo eran imágenes e ideas. Poca letra. Totalmente Digital. Aquí lo que importa es lo que nosotros seamos capaces de comunicar. Prisas para presentar nuestro pitch ante un jurado interno. Teníamos dos iteraciones para poder hacerlo. Para poder recoger feedback de un grupo de expertos para hacerlo lo mejor posible al día siguiente en el London Eye, ya en Londres. Todos ensayábamos nuestra parte. En solitario, en grupo, ante jurados improvisados de personas que se iban convirtiendo en amigos. Personas con las que vamos seguir trabajando a partir de ahora.

A las 12 de la noche hicimos nuestro segundo pitch. Tenía buena pinta. Debíamos controlar nuestros nervios. A las 2 a dormir y a las 5 en pie para salir hacia Gare du Nord y allí poder coger el Eurostar a Londres. Sueño. Cansancio. Stress. Todo mezclado con la ilusión y la emoción de lo que se nos venía encima esa mañana. Presentar nuestra idea ni más ni menos que en el London Eye. Un escenario inimaginable para un evento como ese. Roberto y Xavier improvisaron un Happy Birthday al piano. A cuatro manos. Aprovechando el instrumento que había en la estación. Todo para mis hijos, que cumplían años con su padre a muchos quilómetros de casa.
El tren salió tarde, casi una hora. Más stress añadido. A nuestra llegada todo eran carreras y prisas. Durante el viaje, entrevistas ante las cámaras de BTV. Ensayos. Concentración. Algunos dormían.

Nos fuimos hacia el restaurante las Iguanas. Justo al lado de la noria llamada London Eye. Allí esperábamos por grupos a que nos tocara ir a hacer nuestras presentaciones. Era un día frío y ventoso, pero la emoción hacía que no nos diéramos cuenta. Estábamos cumpliendo un sueño.

Una vuelta de la noria son 30 minutos. 3 equipos. 5 minutos por equipo más 2 minutos de preguntas. Todo calculado.

El tercer lugar en una competición exigente

En el punto más alto de la noria nos tocó a nosotros. En tercer lugar. Una competición exigente. El nivel de las personas que van a este viaje es muy alto. 5 minutos que se nos hicieron cortos. Muchas preguntas. Aplausos y sonrisas. Fin de la primera parte. Ahora tocaba comer y esperar a las deliberaciones.

Al pie del London Eye el jurado daba su fallo por categorías. La nuestra, Fintech, iba en segundo lugar. Yo estaba convencido de que no ganábamos. Me equivoqué. Entonaron el nombre de nuestro proyecto y la alegría, el cansancio y la emoción se unieron en un abrazo entre los tres. No nos lo creíamos. Era un momento que todo dreamer quiere vivir. Un trabajo bien hecho que nos iba a llevar a explicarlo en el 4YFN al día siguiente. Fue uno de esos momentos que no voy a olvidar en mucho tiempo. Ahora, escribiendo estas líneas, se me sigue poniendo la piel de gallina al evocarlo.

Llegamos a Barcelona a las 23 horas e íbamos a dormir ya no me acuerdo a qué hora. No había dormido mucho. Ni siquiera la primera noche.

A la mañana siguiente volvimos al MWC. Allí se eligió el quinto equipo, el del público. Ensayamos de nuevo nuestros pitch, esta vez con más expertos en comunicación. Nos ayudaron a mejorar nuestro discurso. Nos ayudaron a prepararnos para presentar ante 400 personas por la tarde.

El resto, ya te lo puedes imaginar. Una presentación magnífica. Un subidón personal increíble. Contar allí nuestra idea, en cinco minutos, ante tanta gente y tan preparada. Un fin de fiesta inimaginable.

Gracias a todo el staff de Imagine Express. Gracias a Xavier Verdaguer, a Valentí Freixanet, Joanna, Albert, Eliane, Salva, Montse, Bet, Nuria, Jessica, Albert C., Meritxell, Mery, Ferran, Irina y otros muchos que aunque no escriba aquí ahora su nombre, ya forman parte de este nuevo capítulo vida que sin lugar a duda a empezado y que nadie va a poder parar…

Alex López Teruel, Director de tecnología de everis, Contacta con Alex, vía Twitter .

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