El peligro de una entrevista excesivamente preparada

En este post vamos a intentar responder a la pregunta: ¿es necesario preparar una entrevista? A primera vista, la respuesta instantánea sería un sí. Sin embargo, a este SÍ hay que añadirle una serie de recomendaciones.

En publicaciones anteriores, nuestra compañera Mª José Martín compartía los diez verdaderos mandamientos para afrontar un proceso de selección. En él nos hablaba de cosas interesantes como, por ejemplo, la importancia que tiene la comunicación no verbal. Cómo nos sentamos, si nos tocamos el pelo o la cara, si tenemos una postura erguida, si aguantamos la mirada… llegando a la conclusión de que lo verdaderamente importante es mostrarse tal y como uno es, anteponiendo siempre la naturalidad.

Lo primero de todo, los nervios… ¡Fuera! Una entrevista es un encuentro en el que la compañía busca conocerte, saber más de ti, la razón por la que has decidido aplicar en su oferta y, finalmente, averiguar lo más importante: ¡el ajuste entre la empresa y tú!

En cuanto a un posible entrenamiento para la entrevista, sí es necesario tener en cuenta ciertos aspectos y prepararlos. Ahí van algunos ejemplos.

  • Lo primero que deberías hacer es buscar información acerca de la entidad a la que has decidido aplicar. Lo más fácil es visitar su página corporativa o su presencia en redes sociales. Allí podrás encontrar cuál es su misión, visión, valores, sectores en los que trabaja, carrera profesional… En realidad, informarte no es solo necesario porque te vayan a preguntar y puntúe como una muestra de interés por tu parte, sino porque antes de iniciar cualquier proceso es vital que identifiques, por ejemplo, si esa empresa va a cumplir tus expectativas, si es lo que estás buscando o si se ajusta a tus valores como persona.
  • Otro aspecto que quizá puedas ‘preparar’ es la pregunta común de ¿cuáles crees que son tus puntos fuertes y tus puntos débiles? Cuando hablamos de preparar, no significa maquillar o mentir, pues nadie es perfecto. Si bien al ser algo en lo que casi nunca reflexionamos, puede provocar que nos quedemos en blanco sin saber qué decir. Pero nunca debéis olvidar que un punto débil no es algo negativo, sino mejorable. Por ello, no pasa nada por ser sincero y admitir delante del entrevistador aquellos puntos o aspectos personales en los que tendrías o, simplemente, te gustaría mejorar. Decir que tienes problemas para organizarte o para hablar en público no tiene por qué ser valorado negativamente siempre que se muestre que detrás hay un esfuerzo para superar esas dificultades.
  • Preparar un poco la entrevista, sobre todo si el puesto es de gran interés para ti, no significa actuar como un robot, respondiendo con respuestas perfectamente perfectas y estructuradas. Esto a menudo puede conducirte a una situación de nerviosismo si el entrevistador hace alguna pregunta que no habías tenido en cuenta y, por tanto, no habías preparado. O algo tan esencial como que la imagen que estás transmitiendo no es la real, carente de naturalidad y no comportándote como realmente eres, creando en el entrevistador ciertas dudas e incluso un sentimiento negativo.

Recuerda que una de las cosas más valoradas en una entrevista es la transparencia y sinceridad, por lo que no lo hagas más difícil, olvida ensayar 1000 veces delante del espejo y… ¡muéstrate tal y como eres!


Alba Andrino, Recruiter intern everis. Contacta con Alba vía Linkedin.

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