“Fast food” y la certeza de que lo rápido no siempre es lo mejor

Cuando enviamos un mensaje por WhatsApp esperamos el doble check como agua de mayo, y como la misma agua del mismo mayo esperamos la respuesta de nuestro interlocutor. Fast food, noticias en diarios digitales, el vestido que acabo de verle a mi amiga: lo veo,  lo quiero, lo compro por internet a las 2 de la mañana y en poco más de 24 horas me llega por envío express.

En el siglo XXI funciona el “aquí y ahora”. O te mueves o caducas. No podemos perder tiempo porque hay que invertirlo, los que lleguen tarde se quedarán fuera. Estar a la última es estar desfasado… Guan, chu, fri, ¡CARAMBA! ¿Nos estamos volviendo locos o qué pasa aquí?

Hemos sucumbido al defecto tan humano (y tan poco animal) de la impaciencia. No hemos sido capaces de tolerar la frustración que provoca lo que se cuece a fuego lento, lo natural. El resto de animales son capaces de esperar con sigilo el mejor momento para cazar a su presa, son capaces de hacer su nido con cuidado y esmero mientras nacen sus crías, y de esperar los cambios de estaciones para migrar y salir de sus refugios rumbo a otros destinos. ¿Hasta qué punto vamos a dejarnos llevar por esta falsa doctrina de que lo rápido es lo mejor?

De igual forma que lo más caro no es siempre lo mejor, lo más rápido tampoco tiene porqué ser superior a otras cosas que requieren innegociablemente su tiempo.Trabajamos en un sector que es rápido, dinámico y vertiginoso: la consultoría. Pero a la vez trabajamos con el más frágil de los seres vivos: el ser humano. Nos encargamos de seleccionarle, de entrevistarle, de analizar con profundidad si lo que podemos ofrecerle es mejor que lo que tiene, si va a ser feliz en mi compañía, si podemos conseguir satisfacer sus expectativas y si puede llegar a sentirse realizado como profesional siendo nuestro compañero.

¿Qué te parece si te digo que soy capaz de seleccionar, entrevistar y contratar a un candidato en 24 horas? Este ejercicio tan bonito que te acabo de contar un pelín más arriba es una moto sin ruedas que quiero venderte, ¿verdad?

Pues una vez aclarado esto, si alguien nos pide humanidad, que no nos pida inmediatez. Ofertar a una persona un cambio de empresa o de trabajo es un ejercicio que requiere el mayor de nuestros respetos y toda nuestra atención focalizada en hacerlo con profesionalidad. Requiere su tiempo, su mimo y su cuidado. Y todo lo que se salga de esos márgenes es tratar a los humanos como recursos es… fast food.

 

 

Maria Jose Martin Sedano. Recruiter en  everis. Contacta con María José vía Linkedin.

Tu comentario

Nos encantaría conocer tu opinión. Por favor, procura que tus comentarios estén relacionados con esta entrada. Intenta también respetar a los demás lectores de este blog. Los comentarios off-topic, promocionales, ofensivos o ilegales serán editados y borrados.

Puedes usar algo de HTML <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong> . Los párrafos y los retornos de línea también se incluyen automáticamente.