“Intra-emprendimiento: emprender en una gran compañía. Mi propia experiencia”

Acabo de cumplir 18 años en everis. Aunque no fue mi primera experiencia profesional, la considero “mi empresa”, no por sentido de propiedad, sino por sentido de pertenencia. En los tiempos actuales, de mucha movilidad laboral, especialmente en una industria dinámica como son las tecnologías de la información, 18 años son “toda una vida”.

En everis he tenido la oportunidad de crecer como profesional y como persona, conocer a muchos colegas talentosos, he tenido y disfrutado de lo que llamamos “libertad responsable”, he trabajado en diversos sectores y en diferentes países. Pero entre los inmensos beneficios que me ha supuesto pertenecer a everis, destacaría especialmente uno de ellos: la posibilidad que me ha dado de lanzar, desarrollar y gestionar nuevas ideas de negocio.

Mi experiencia personal es que el intra-emprendimiento es de todo menos fácil. Nadie debe ser tan ingenuo de pensar que una multinacional, por muy potente que sea, te dará un montón de dinero para desarrollar tus ideas. En primer lugar, toda empresa, por su propia razón de ser, buscar crear valor, y en ese camino, es importante, necesario y absolutamente lógico, entender, por qué, para qué, dónde, cómo, cuándo y con quién, invierte su dinero. Toda empresa seria tiene un compromiso implícito y explicito para crear valor, frente a sus empleados, sus accionistas, y con la sociedad en general, con lo cual, es evidente que debe evaluar y medir con rigor las ideas que patrocina, financia y pone en funcionamiento, de manera que no solo estén alineadas con sus principios y valores, sino que también tengan un retorno empresarial de algún tipo. Por eso, además de tener una idea empresarial, un intra emprendedor debe conocer muy bien su organización, y contar con la confianza de la misma.

El intra-emprendimiento es un arma poderosa en manos de las organizaciones. Puede ser una herramienta magnifica para potenciar la creatividad de sus profesionales, para identificar áreas de negocio inexploradas, y para retener y aumentar significativamente la satisfacción del talento que atesora. Dentro de cualquier colectivo humano habrá personas que disfrutan con crear, con construir, con poner en funcionamiento nuevas ideas, diseñar nuevos productos o servicios. Si le damos las condiciones adecuadas, esas personas pueden canalizar sus ideas, dentro de los marcos de la compañía, generándose un efecto positivo tanto para la empresa, como para el intra-emprendedor y el equipo de trabajo que le acompaña. Esas pequeñas iniciativas, que actúan como verdaderas start-ups internas, ayudan a regenerar ilusión y compromisos, en tanto el proceso de diseño, lanzamiento y puesta en valor de cualquier idea, permite recorrer caminos diferentes al día a día empresarial de una organización establecida.

En mi propia experiencia en everis, creando unidades de negocio, y nuevos productos y servicios, he aprendido (debo reconocer que a base de “golpes”), algunos elementos que debe considerar todo emprendedor que quiera desarrollar una idea dentro de una gran compañía. Sin ánimo de ser exhaustivo, ni tampoco de priorizarlos, ni de “dictar cátedra”, puedo mencionar algunos de ellos:

  • Identificar la oportunidad adecuada para ser desarrollada al interior de la organización. Encontrar áreas de negocio donde tu compañía tiene un espacio de mejora y que sea compatible con la actividad actual. Puede ser la creación de productos o servicios nuevos, el empaquetamiento de conocimientos existentes o la expansión a una nueva zona geográfica.
  • Asumir riesgos, aun cuando no esté muy claras las “recompensas”. Emprender conlleva siempre una apuesta. No es buena idea hacer un intra emprendimiento pensando en un “retorno” concreto (promoción salarial, escalar en la organización, u otros). El verdadero emprendedor disfruta con el simple hecho de poder intentarlo. El riesgo está siempre implícito en el hecho de abrir nuevos caminos, y el intra-emprendedor debe estar dispuesto a asumir los riesgos que esto conlleva.
  • Motivar y arrastrar a un equipo que crea en la idea. Ninguna persona puede crear algo de valor de forma aislada. Como toda emprendimiento, el intra emprendedor necesita convencer a un grupo de colegas para que se sumen a la iniciativa. Encontrar los primeros valientes no será fácil, por lo cual lo más lógico es invitar a aquellos con los cuales has trabajado antes y existe un nexo de confianza previo. Es vital transmitirle al núcleo inicial la ilusión de crear, pues serán ellos los que a su vez tengan que compartir los desvelos y las incertidumbres que conlleva lanzar algo nuevo.
  • Comunicar adecuadamente. Es inevitable que internamente existan colegas que no entiendan la iniciativa e incluso, que se opongan genuinamente a ella, al considerarla de mucho riesgo, o simplemente no ver el valor que puede tener. Por eso, la comunicación interna es muy relevante para un intra emprendedor, de manera de hacer didáctica y convencer que merece la pena intentarlo. Es importante saber medir lo que comunicas. Existe un riesgo latente de “sobre vender”, y prometer resultados espectaculares en poco tiempo, que si no se logran, terminan por minar la credibilidad. Encontrar el punto justo de la comunicación, en el contenido y en las formas, es todo un reto.
  • Identificar sinergias internas. Trabajas en una gran compañía, y debes saber aprovechar esa enorme ventaja. Tienes a tu disposición una gran marca, una red de oficinas, importantes aliados, y sobre todo, muchas unidades internas bien establecidas. Encontrar sinergias con otros grupos es vital para lograr un encaje organizacional que saque el máximo partido a tu organización.
  • Encontrar un mentor y/o un sponsor. Todos necesitamos apoyo, consejo, guía y soporte. Tener un mentor o un sponsor interno es siempre una gran ventaja. En algunas grandes empresas, con programas de intra-emprendimiento bien establecidos, existe la figura del mentor formalmente hablando. En mi experiencia, un intra emprendimiento, tiene muchos mentores/sponsors, formales e informales, que van cambiando en el tiempo y en base a las circunstancias. Saber aprovechar los apoyos que puedas tener, es clave si quiere que tu idea sobreviva.
  • Pensar como empresario, no como empleado. Gestionar las incertidumbres y mantener una actitud positiva. Es normal que pases por periodos malos, cuando a pesar de los esfuerzos y del trabajo realizado, los resultados no acompañan. El temido “valle de la muerte” de los emprendedores. No te desanimes, sigue adelante. Incluso si tu compañía cuestiona y duda, debes mantener una actitud positiva y seguir trabajando por remontar.
  • Equilibrar el necesario alineamiento con las políticas corporativas con la capacidad de implantar métodos y prácticas de pequeñas empresas (startup). Vives en una gran compañía y te debes a ella. Es evidente que debes respetar las políticas corporativas pero intenta buscar un equilibrio en la gestión que te permita ser ágil y avanzar rápido. Ser creativo, no solo con tus ideas de negocio, sino también con la forma en que te organizas internamente para responder con agilidad a los retos de convivir en un entorno fuertemente normado y estructurado.
  • Mantener la humidad. Reconozco que esto es muy difícil. Un emprendedor crea algo y tiene un vínculo emocional con su creación. Ese vínculo emocional es el motor de su energía, es el arma que le hace superar todas las dificultades, pero a su vez puede ser un punto de debilidad cuando te ciega. El intra-emprendedor, y lo digo por experiencia propia, tiende a proteger (o sobre proteger) su idea y puede caer en una dinámica autodestructiva por no escuchar a los que están a tu alrededor.  No por ser el creador o impulsor de una idea tienes toda la verdad y probablemente muchos colegas de la organización, con una visión más objetiva, te pueden ayudar a mejorar, perfeccionar o incluso, corregir el rumbo en un determinado momento.

Por mi experiencia, la libertad de crear y de lanzar nuevas ideas de negocio, puede aumentar significativamente la motivación de los empleados. Por eso, muchas compañías importantes han construido programas de intra emprendimiento, como elemento de retención de talento y de generación de riqueza y valor. Los intra emprendedores por su parte, desarrollan habilidades en el ejercicio de construir un negocio, que probablemente no pudieran ejercer cuando se desempeñan en funciones ya estructuradas. Es un círculo virtuoso donde ambas partes, el emprendedor y la empresa, resultan beneficiados.

Para alguien como yo, que lleva toda una vida en su compañía, crear “tu propia empresa”, dentro de tu empresa, implica en resumen, una doble satisfacción.

Mario Chao es VP everis America Healthcare. Contacta con Mario vía LinkedIn

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