¿Por qué nos gusta Kanban?

 

Si has pinchado en este post, estamos seguros de que en algún momento del desarrollo de tus proyectos has sufrido el descontrol típico de los flujos de trabajo. Es más que probable que conozcas los interminables tiempos muertos por dependencias entre tareas y el descontento del equipo porque sus planes de trabajo nunca terminan (siempre florecen nuevos asuntos más importantes). Seguro que has vivido el momento en que miembros de un equipo se han quedado eventualmente sin ocupación, y la frustración de relegar tareas a un segundo plano cuando surgen otras nuevas.

La solución a estas indeseables situaciones se llama Kanban, una herramienta nacida en el contexto del lean manufacturing, es decir, “haz las cosas bien utilizando los mínimos recursos necesarios”. Podríamos decir, que Kanban es un sistema de producción de alto rendimiento que se ha extendido al desarrollo tecnológico como método de gestión que conduce a una mejor planificación de las tareas y a realizar entregas frecuentes, con especial énfasis en evitar los cuellos de botella y la sobrecarga del trabajo.

En definitiva, Kanban ha llegado para facilitarnos la vida y para ello actúa sobre estos aspectos:

  • Mejora continua (kaizen). Esta es una de las principales aportaciones del mundo lean manufacturing donde siempre se persigue la mejora en el desarrollo a través del análisis del trabajo realizado.
  • La calidad garantizada. Se prioriza el resultado final de las tareas antes que el número de las mismas o la rapidez con que se efectúen.
  • Flexibilidad en decidir cuál es la siguiente tarea que hay que realizar.
  • Entregas frecuentes y sostenibles en el tiempo.
  • Minimizar los tiempos muertos y el trabajo inútil en las tareas que estamos realizando. Todo lo que no aporta valor, es desperdicio y debe ser desechado.

Desde un punto de vista más práctico, el uso de Kanban implica la utilización de un tablero sobre el que se disponen un conjunto de tarjetas que definen las tareas que el equipo tiene que realizar. Su significado ayuda a comprender el sistema ya que, la palabra kanban proviene del japonés, en el que kan significa visual y ban, tarjeta o tablero. Sobre dicho tablero se representan los diferentes estados por los que va a pasar nuestro flujo de trabajo (por ejemplo: pendientes, seleccionadas, en desarrollo, pruebas y terminadas).

En este contexto, los dos aspectos principales (aunque no los únicos) sobre los que se apoya una buena implementación de Kanban son:

1. Control del trabajo en curso (WIP – Work In Progress). Es el auténtico motor de Kanban y también el más difícil de ajustar. En cada uno de los estados de nuestro tablero se va a limitar el número de tareas máximas que pueden convivir en dicho estado. Por ejemplo, si decimos que nuestro WIP de pruebas es de 3, quiere decir que no podrá haber más de tres tareas siendo probadas simultáneamente.

2. Medición del tiempo en completar una tarea (lead time). Es el tiempo que transcurre desde que se pide una nueva tarea al equipo hasta que se entrega.

Un WIP muy bajo puede provocar que algún miembro del equipo esté parado y que aumente el lead time de las tareas ya que, transcurrirá más tiempo desde que entre una tarea, hasta que se entregue. Sin embargo, un WIP elevado e imposible de asumir puede saturar al equipo de trabajo, consiguiendo de este modo que se inicien muchas tareas, pero que se terminen solo unas pocas. Por lo tanto, el ajuste fino de estos dos parámetros nos va a permitir racionalizar nuestro trabajo para llegar al objetivo final de obtener un ritmo sostenible de entrega de resultados, reduciendo los tiempos muertos al máximo y evitando sobrecarga de trabajo y cuellos de botella.

Si comparamos Kanban con otras metodologías ágiles, probablemente la clave de su éxito esté en su sencillez: todo el flujo de trabajo se encuentra a la vista, de forma que se pueden anticipar mejor los problemas, se da prioridad al trabajo terminado y no al que está por empezar (stop starting, start finishing) y se usan métricas “de sentido común” para evaluar la bondad de su aplicación.

¿Por qué nos gusta Kanban? Porque en un contexto favorable de aplicación de esta metodología, Kanban es sinónimo de equipos de desarrollo sanos y felices. Y esto nos conduce también a tener clientes felices. Nosotros lo tenemos claro, y a ti ¿te gusta Kanban?

 

 

Domingo López, Agile Coach. Contacta con Domingo López vía Linkedin

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