La Sociedad del Talento

Se habla mucho de la necesidad de apostar por la educación como eje fundamental para el desarrollo y competitividad de un país y de la necesidad de reformar los sistemas educativos para adaptarlos a las nuevas reglas del juego en el mundo. Lo mismo se debate en Estados Unidos que en Europa o en Asia. Es un punto de reflexión global.

Nos encontramos de pronto, en palabras del futurólogo Alvin Toffler, con un sistema educativo que va a 10 millas por hora, sin poder alcanzar a un sistema productivo que necesita ir a 100 millas para sobrevivir. En esa brecha a la mitad se queda todo el talento joven que no está preparado para asumir los puestos de trabajo que se necesitan y construir una economía funcional.

¿Qué ha pasado para que se generara esa brecha abismal entre el sistema educativo y el sistema productivo de cada país?

Toffler define el modelo educativo vigente como un sistema diseñado hace un siglo para formar trabajadores industriales para el sistema productivo de entonces. Es un modelo que pone énfasis en la disciplina industrial: uniformidad, puntualidad, programas masificados, estandarizaciones, resultados cuantificables y una cultura obsesionada con hacer pruebas. Este modelo funcionó bien para un sistema productivo predominantemente industrial y en una economía que podía ofrecer la certidumbre de una carrera profesional con unas condiciones de vida promedio sostenibles.

Ahora las reglas del juego han cambiado. Ha surgido una nueva “economía del conocimiento”. La interconexión del mundo hace que la información y el conocimiento se muevan a gran velocidad. La sostenibilidad económica, social y medioambiental se ha vuelto un foco prioritario para replantear nuestros modelos de crecimiento y desarrollo. Las nuevas generaciones han cambiado radicalmente su manera de sentir, pensar, actuar y relacionarse. Ya no se necesitan trabajadores estandarizados, se necesita una sociedad del talento creativo, innovador, emprendedor.

¿Qué necesita el modelo educativo del siglo XXI para permitir generar una sociedad del talento?

Las visiones de los expertos como Ken Robinson o Richard Gerver apuntan a un nuevo modelo educativo individualizado, diversificado y adaptado al potencial de talento diferente en cada persona; un modelo que adapte la forma de enseñar a la velocidad con la que evoluciona el conocimiento e incorporar las nuevas herramientas tecnológicas, para evitar que los jóvenes salgan a tomar decisiones con conocimiento obsoleto; un modelo en el que se fomente una mayor integración del proceso educativo en el “mercado del talento”, acercando a las empresas y los centros educativos; un modelo que cuente con profesores que dediquen algunos periodos a otras cosas, para volver al aula con ideas frescas; un modelo que genere metas y expectativas en los jóvenes acordes con una realidad sostenible en todos los sentidos.

¿Qué pasos se pueden dar para hacer la transición hacia ese nuevo modelo?

Bill Gates ha dicho que no basta con reformar el sistema educativo, necesitamos reemplazarlo. Esto puede sonar radical, pero la inercia de un sistema educativo que no ha cambiado mucho en varias décadas hace inviable pensar en reformas parciales.Richard Gerver dice que las reformas y políticas recientes en casi todos los países hacen mucho ruido y gastan mucho dinero público, pero no han generado los cambios que se necesitan: continúan las mismas materias, los mismos horarios, los mismos métodos y la misma obsesión por un sistema estandarizado basado en examinación continua.

Gerver también dice que el cambio necesario en el pensamiento y en la práctica no se puede lograr en un periodo de gobierno, ni siquiera en dos, o en tres. Propone que debería permitirse al sistema educativo desarrollarse fuera del control y los ciclos de gobierno. Esto encaja también con la idea de Toffler de simplificar las reglas, despejar la burocracia, para dejar que las nuevas ideas y modelos broten libremente desde abajo, desde aquellas personas e instituciones que componen el sistema.

Lo que está claro es que, como dice Gerver, “la generación que está formándose actualmente es la más talentosa que ha visto la historia”, y si no disponemos de un sistema que la cultive y la potencie en vez de tratar de controlarla, presenciaremos también el desperdicio de talento más grande de la historia.

Os dejo unos cuanto links interesantes como referencia.

Imagen de Flickr Universidad de Navarra

 

Guillermo Ortega Rance, consultor senior en everis Innova. Contacta con Guillermo via Twitter o Linkedin

2 comentarios a esta entrada

  • Benjamín Ortega Ruiz el 15 junio, 2011 a las 13:40

    Es cierto, ya hay un gran desperdicio de talento porque el sistema inhibe su desarrollo. Los mismos compañeros de los niños y jóvenes talentosos los marginan, obligándolos a anular su potencial para encajar socialmente. La eliminación del actual sistema por uno totalmente nuevo no es una mala idea. Sin embargo, surge necesariamente algunas preguntas: ¿qué pasará con los millones de personas que medran actualmente en las empresas e instituciones, con desempeños mediocres porque no tienen los elementos para desenvolverás de forma diferente? y ¿qué pasará con los jóvenes mal preparados por ese sistema arcaico y anticuado que son arrojados al mercado todos los días para pelear los pocos empleos existentes con las malas herramientas que consiguieron adquirir en sus universidades? Tal vez deba establecerse, simultáneamente al cambio en el sistema educativo, un programa de transición en el mercado para dar lugar a las nuevas generaciones del talento.

  • blog de everis: La Sociedad del Talento | Guillermo Ortega Rancé el 30 enero, 2015 a las 20:02

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