Pero… ¿tú tienes estudios, piltrafilla?, ¿vas al gimnasio?

Hace ya algún tiempo una conocida marca de conservas lanzó una campaña publicitaria en la que aparecía un bonito apesadumbrado en la consulta del médico. Aspiraba a ser un atún de calidad superior. “Pero… ¿tú tienes estudios piltrafilla?, ¿vas al gimnasio?”, espetaba con mezcla de indignación y condescendencia el doctor. Este anuncio podría muy bien hoy en día representar a toda una generación de jóvenes, y no tan jóvenes, que de un día a otro se han quedado fuera del mercado de trabajo y que han iniciado una peregrinación por los departamentos de selección de diferentes empresas.

Se encuentran desorientados y desconcertados porque aquellas capacidades y cualidades profesionales que eran muy valoradas hace apenas unos años, han quedado obsoletas por la baja demanda de sus perfiles. Quizá el tema principal está en la reorientación del objetivo profesional. Aquí, al menos, el atún de nuestro anuncio sabía que quería ser un atún de calidad: “Atún del Norte”.

Los jóvenes de ahora, quieren ser médicos, bomberos, arquitectos, periodistas, etc. Sin embargo, resulta complicado que algunos expresen querer ser programadores, auditores, consultores, peritos de seguros o comerciales por poner sólo algún ejemplo. Y es que el tema de la “vocación” profesional, hoy en día, se ha vuelto más complejo que nunca. En primer lugar, porque muchas profesiones no están asociadas de forma directa a una carrera universitaria o formación profesional específica. En segundo lugar, es harto complicado explicar y que el entorno entienda, por su carácter intangible, la misión y contenido de muchas de las profesiones actuales. Así resulta difícil que se atraigan “vocaciones” y se amplíe el espectro diana de puestos. Y tercero y último, como bien dice el refrán, “el hábito no hace al monje”, porque ahora más que nunca las nuevas reglas del mercado han roto la relación biunívoca de que eres lo que trabajas. Las asignaciones a puestos de trabajo se realizan más por contenido y trayectoria curricular que por las capacidades reales, intereses y polivalencia del candidato.

Así que, ¿cómo prepararse ante este nuevo entorno? Las claves para tu evolución y competitividad en el mercado laboral serán las siguientes:

  1. Céntrate en tus fortalezas, tu principal diferencial: Exceptuando algunas, la mayoría de profesiones no obedecen a una “vocación” sino a un conjunto de aptitudes e intereses que, a su vez, se pueden trasladar a diferentes ámbitos profesionales. Piensa en qué tipo de actividades te sientes más satisfecho y a la vez te retan a mejorar.
  2. El objetivo profesional no se consigue por ciencia infusa, ¡organízate!: Un conocido best seller reza algo así como “una vez tienes claro el objetivo el universo entero conspira para que lo consigas”. Eso puede estar bien, pero ayuda al universo un poquito: centra el tiro, canaliza el esfuerzo en una dirección y márcate submetas.
  3. Ve al “gimnasio”: No bajes la guardia, fórmate de manera continua, busca experiencias, y disfruta del camino. Para disfrutar hay que elegir desarrollar aquellas habilidades y adquirir los conocimientos que nos apasionan,  y que no necesariamente son los que tenemos más potenciados. Sólo allí encontramos la perseverancia necesaria en todo proceso de aprendizaje para desarrollar músculo y llegar a nuestra meta.
  4. ¡No te preocupes, ocúpate!: Está bien que te indignes, acota la autocomplacencia, analiza la situación, pero después actúa.
  5. Cierra la boca, abre los ojos y escucha: Si abres la boca que sea para preguntar. Se receptivo al entorno, lee, olfatea el terreno. Para saber lo que te falta o tu ventaja competitiva en el mercado, debes saber lo que se pide. No desaproveches ninguna oportunidad de obtener feedback, de conocer cómo te perciben los demás.
  6. Agudiza tu sentido del humor: Está demostrado; las personas que tienen sentido del humor positivo generan expectativas positivas a su alrededor aumentando su capacidad de relación y, además, toleran mejor la frustración.

Todos estos puntos no son en sí el cuaderno de bitácora para adaptarse, a corto plazo, a un mercado de trabajo de aguas turbulentas. Sin embargo, a medio/largo plazo, facilitan el rumbo en una vida profesional que será cada vez más dilatada y en la que se requerirán, por parte de todos, múltiples cambios de timón.

Imagen Flickr de Patrickreza

Vanesa Latras. Consultora de Organización y Personas de Everis Business Consulting. Contacta con Vanesa a través de Linkedin

 

1 comentario a esta entrada

  • Blanca el 1 julio, 2011 a las 4:50

    Vanessa, totalmente de acuerdo.
    Deberíamos hacernos un post it virtual y tenerlo siempre en mente.
    Sobre la generación Y, creo que tienen más mala fama de lo que son realmente. Un abrazo!!

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