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Regular para fomentar la innovación. El gran reto del sector financiero

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24 July 2019

Tanto startups como grandes empresas tecnológicas tienen una presencia creciente en la provisión de servicios financieros. A la hora de aprovechar el potencial que las tecnologías emergentes pueden proporcionar en términos de eficiencia, acceso a servicios financieros y mayor comodidad de los consumidores, es esencial contar con un marco regulatorio que fomente la innovación, pero al mismo tiempo no pierda de vista objetivos esenciales como la estabilidad financiera, la integridad del mercado o la protección al consumidor.

El informe conjunto de everis y la IE Law School de 2018 “Tecnología en banca: la oportunidad para cumplir y competir” analiza cómo la transformación digital y las nuevas tecnologías están impactando en la regulación a nivel internacional. Supervisores y reguladores de todo el mundo están respondiendo a este doble reto con herramientas (como Sandboxes o hubs de innovación)  que pretenden precisamente incentivar esos espacios de innovación que permitan mejoras de eficiencia, un aumento la competencia y del acceso a servicios financieros, pero que a su vez proporcione una garantía de la estabilidad financiera y protejan a los consumidores en el cambiante sector financiero de la era digital.

Tecnologías de mayor impacto

Blockchain ¿Hacia una descentralización del sector financiero?

La tecnología Blockchain es una estructura de datos que incluye transacciones u otros listados de eventos, teniendo como característica principal que dicha estructura es compartida por los miembros de una red. La información es homogénea para todos los miembros y está estructurada de tal manera en que se puede verificar si los datos se han manipulado. Los datos se agrupan en bloques conectados por los llamados “hashes”, una secuencia alfanumérica que encadena los diferentes bloques dándole el nombre al Blockchain. Esta tecnología mantiene la inmutabilidad de los datos, ya que los nuevos bloques de información creados por una parte son comprobados por todos los demás ordenadores de la red (posiblemente millones), introduciéndose en un único registro e historial que al intentar ser modificada por una parte unilateralmente no concordaría con el resto de los participantes en la red.

Los casos de uso de esta tecnología son múltiples. Lo cuál no significa, sin embargo, que valga para todo. En el sector financiero, a modo de ejemplo, Blockchain puede utilizarse para aumentar la eficacia y la seguridad en los sistemas de pago, la mejora de los procesos de identificación y acceso de nuevos clientes, el llamado Know Your Customer (KYC), además de otros productos y servicios que conllevan el intercambio de información. Desde préstamos sindicados y contratos inteligentes al procesamiento posterior de una negociación y los informes regulatorios, la tecnología de Blockchain puede permitir simplificar la conciliación de la información, mejorar la coherencia, disminuir la redundancia y proteger la veracidad de datos.

Criptomonedas. Soplan vientos regulatorios.

La teconolgía Blockchain nace ligada a Bitcoin en la concepción inicial del papel publicado por Shatoshi Nakamoto en 2008. Desde entonces, el universo de criptomonedas se ha multiplicado, hasta las aproximadamente 1.400 que existen hoy.

En paralelo han proliferado los debates entorno a su propia tipología como activo, así como a las medidas concretas se deben adoptar para regularlas criptomonedas y proteger a los inversores. Son múltiples las llamadas que, tanto desde organismos internacionales como el G-20 o el FMI y el Banco Mundial, así como reguladores y supervisores de distintos países han hecho a la necesidad dar un marco de cobertura a las llamadas Initial Coin Offerings (ICOs), y de revisar las implicaciones que pueden tener para la política monetaria o las actividades relacionadas con el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, la proliferación y la extensión del uso de este tipo de criptoactivos. Este debate se ha intensificado recientemente con el anuncio del lanzamiento de Libra por parte de Facebook, junto con un importante grupo de compañías asociadas.

Machine Learning. La tecnología de moda

Machine Learning y la inteligencia artificial son tecnologías con un gran potencial. El análisis de grandes volúmenes de datos, el aprendizaje automático de los mismos, su capacidad predictiva, junto con los mecanismos de mejora, lo convierten en una tecnología de alto potencial en cuanto a su aplicación al sector financiero. La búsqueda de patrones y el comportamiento predictivo del machine learning permite a las entidades financieras obtener información sobre el comportamiento de los clientes que puede ayudar en la toma de decisiones y la reducción del riesgo cuando se aplica a operaciones de gestión del crédito. Las aplicaciones potenciales en el sector financiero incluyen mejorar la gestión de riesgos y ayudar en la detección automática de fraudes, personalizar el asesoramiento financiero, verificar automáticamente la identidad o luchar contra la financiación del terrorismo.

La regulación, ¿cómo ayudar a innovar?

Tanto en Europa, como a nivel global, el marco regulatorio está tratando de adaptarse para facilitar el uso de estas nuevas tecnologías en el sector financiero. En 2018, la Comisión Europea adoptó el Plan de Acción sobre FinTech para dar soporte a un uso más eficaz de nuevas tecnologías como Blockchain, machine learning, inteligencia artificial o los servicios en la nube, a fin de fomentar la innovación, la seguridad y la integridad en el sector. La Autoridad Bancaria Europea también ha reconocido la necesidad de afinar las prioridades en la era digital.

A nivel mundial, el enfoque de la regulación se ha centrado principalmente en los medios y servicios de pago. Las nuevas formas de financiación, como el crowdfunding, también han sido objeto de regulación en distintos países. Caben destacar algunos ejemplos a nivel internacional, como el de México, que aprobó el año pasado una ley que regula de manera conjunta todo el entorno fintech, centrándose entre otros aspectos, en la financiación colectiva, el intercambio de información a través de las API, las criptomonedas y las iniciativas del sandbox. Por otro lado, la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) se ha destacado como uno de los actores más activos en el fomento de la innovación, creando un entorno reglamentario que promueve las nuevas empresas de tecnología financiera, ofreciendo incentivos para la experimentación con la regulación y el diseño de nuevas infraestructuras, con el objetivo de convertir al país en un hub de referencia en el uso de tecnología financiera.

Finalmente, los Sandboxes se están convirtiendo en una herramienta cada vez más extendida, permitiendo crear espacios de innovación y de prueba normativos que facilitan la aparición de nuevos modelos de negocio y tecnologías dentro del sector financiero. Así, los sandboxes autorizan temporalmente los servicios innovadores en un entorno controlado a fin de probar cómo funcionan las soluciones legislativas con aquellas actividades que no están cubiertas por la regulación. Estos ensayos evitan largos y costosos procedimientos de autorización para los nuevos productos y servicios, mientras protegen a los consumidores y al sistema en general. Su objetivo es encontrar las mejores soluciones reglamentarias para las empresas y tecnologías innovadoras en un entorno ágil y seguro.

La iniciativa pionera fue lanzada en 2016 por el Reino Unido, uno de los países que más está apostando por el sector fintech, bajo la dirección de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés). Desde su creación, el banco de pruebas británico ha apoyado a más de 60 empresas fintech en tres promociones diferentes.

A su estela han desarrollado proyectos semejantes países como Suiza, Canadá, Australia, Singapur, Malasia y Hong Kong, Dubái, etc. En España, en febrero de 2019 se aprobó el anteproyecto de ley de Transformación Digital del Sistema Financiero, que incluye creación de un sandbox regulatorio.

En definitiva, son muchas las ventajas que las nuevas tecnologías pueden proporcionar a la provisión de servicios financieros y enorme el potencial de su aplicación. De cómo seamos capaces de diseñar un marco regulatorio adecuado depende que podamos aprovechar todo este potencial sin poner los otros grandes objetivos que tradicionalmente han guiado el mandato de supervisores y reguladores.

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