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Value Healthcare

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El paciente en el centro del sistema sanitario

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2 de mayo de 2019

Si hablamos de sostenibilidad de los sistemas sanitarios, a ninguno de nosotros nos deberían sorprender las siguientes afirmaciones: las enfermedades crónicas superan el 80% del gasto sanitario público.

Los proveedores de salud, tanto públicos como privados, están luchando contra el aumento de costes en la prestación de servicios asistenciales; aún existen hoy en día muchas organizaciones fragmentadas sin integración asistencial completa (primaria-especializada, y qué decir del ámbito social); los sistemas de salud se encuentran organizados en torno a estructuras rígidas y a una definición de procesos muy condicionada por la oferta y por las necesidades administrativas donde en el momento de su definición no se puso al paciente en el eje central de dichos procesos.

Por lo tanto, ya no nos vamos a parar a responder si nuestro sistema sanitario es o no sostenible tal cual lo conocemos hoy; sino que debemos empezar a poner en marcha palancas de transformación que nos lleven realmente a una sanidad basada en el valor que se aporta al paciente, al menor coste posible y, por supuesto, poniendo al paciente en el centro del sistema sanitario.

Value Based Healthcare es una de estas palancas de transformación. Lo concebimos como el nuevo paradigma en salud que nos va a llevar desde la medicina basada en la evidencia (la medicina tradicional, la conocida hasta la fecha, la que se centra en la actividad realizada) hacia una medicina basada en el valor que realmente aportamos al paciente. Y este valor se debe poder medir de manera objetiva, nos debe permitir comparar resultados entre organizaciones y debe situar realmente en el centro del sistema al paciente, reorganizando los procesos en torno a su figura y a la búsqueda de su satisfacción y de los mejores resultados en su salud al menor coste posible.
 

Esta transformación, que no va a ser ni rápida ni sencilla, pero no tengo duda de que va a seguir avanzando de manera imparable, va a requerir la implementación de un conjunto de cambios en las organizaciones sanitarias, cambios a diferentes niveles, como son:

- Cambios estructurales, organizativos y metodológicos dentro de las organizaciones sanitarias. Se ha de llegar a organizaciones que gestionen por valor y que pasen de una atención individual en los procesos agudos prestada de forma fragmentada, a un sistema holístico y completamente centrado en el paciente. Esta gestión por valor debe tener en cuenta múltiples perspectivas, tales como:

  1. La perspectiva clínica: Proporcionar atención médica de la mejor calidad a los pacientes mejorando su estado de salud, e iniciando el proceso desde la prevención de las enfermedades. Y no necesariamente la mejor atención médica para una determinada patología es la más cercana al domicilio del paciente. Para ello, va a ser necesario concentrar servicios de cara ofrecer la mejor atención, combinándola con la tecnología ya existente para poner a disposición del paciente el servicio de mejor calidad allá donde se preste.
  2. La mejora de los procesos: Mejorar la eficiencia de los procesos, teniendo siempre presente en dicha redefinición el punto de vista del valor aplicado al paciente.
  3. La satisfacción del paciente: Incorporar la voz y la visión del paciente e identificar sus necesidades a lo largo de todo el proceso para que se convierta en el actor clave sobre el que llevar a cabo planes de acción que garanticen su satisfacción.
  4. El coste: Ser capaces de obtener los costes exactos de cada uno de los procesos por los que pasa el paciente para proporcionar la mejor atención posible al menor coste.
  5. El grado de satisfacción de los empleados de las organizaciones sanitarias: Proporcionar estructuras para que profesionales sanitarios atiendan a los pacientes en modelos que sean más efectivos, eficientes y sostenibles.
  6. El grado de aplicación de las mejores prácticas: promover una cultura basada en el conocimiento de las mejores prácticas y estándares médicos para mejorar los resultados en toda la organización.

- Implementar nuevos modelos de relación con proveedores sanitarios (farmacéuticos y de tecnología sanitaria, entre otros) basados en el pago por el valor aplicado. Debemos pasar de un sistema sanitario que paga por actividad realizada, a un sistema que pague por servicios que realmente aportan valor al paciente, valor que se mida de manera objetiva a través de indicadores estandarizados y reconocidos por todos los agentes a nivel mundial.

- Establecer cambios en la forma de medir resultados en salud, que deberán realizarse por condición médica y a través de 3 dimensiones establecidas: el estado de salud del paciente, el proceso de recuperación y el tiempo requerido para ella, y la sostenibilidad del sistema. Para establecer estos indicadores es de vital importancia la labor de ICHOM, que debe seguir apoyando a las organizaciones en el camino de la implementación y avanzando en el establecimiento de indicadores para un mayor número de patologías incluyendo también pacientes pluripatológicos. No cabe duda que el consenso y el reconocimiento de estos indicadores acelerarán su implantación. 

- Implementar Sistemas de Información capaces de recoger la opinión de los pacientes a lo largo de los procesos asistenciales y de obtener de manera automática los indicadores de los resultados en salud y el coste asociado a los diferentes procesos. Asimismo, estos nuevos sistemas deberán ser completamente interoperables y se apoyarán en la Inteligencia Artificial para ayudar a los clínicos en la toma de decisiones.

En definitiva, debemos comenzar a implementar estos cambios en nuestras organizaciones sanitarias, siempre con el foco puesto en el valor que se aporta al paciente, y prepararlas, de manera paulatina pero imparable, hacia el objetivo de abrazar el nuevo paradigma de la Sanidad denominado Value Based Healthcare.

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