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La innovación, un reto imprescindible para las empresas

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24 de agosto de 2018

En la era digital en la que vivimos, la velocidad con la que se crea y destruye valor no tiene precedentes en la historia.

Buena parte de esta creación de valor se apoya en las palancas tecnológicas de la Industria 4.0, entre ellas el IoT, Big Data, Cloud, Realidad Virtual y Aumentada y robots autónomos. Pero no solo la industria, sino todo tipo de negocios, sectores y, desde todo tipo de geografías, se están diseñando estrategias que permiten ser más ágiles e innovadores en la actual era digital.

Plantearse la innovación como un reto en una compañía no es fácil. Es, sencillamente, imprescindible. Y en algunos sectores, no resulta imprescindible para crecer, sino simplemente para subsistir. Pero lo que realmente supone un desafío para una compañía es conseguir que la innovación llevada a cabo, se transforme en un producto o servicio real que aporte un valor al mercado y un beneficio a la propia compañía.

El proceso de innovación de una compañía empieza siempre por una etapa de inspiración y captura de ideas. Las ideas innovadoras pueden provenir de muchas fuentes internas o externas a la compañía.

En esta etapa, la compañía debe decidir si su innovación va a estar enfocada simplemente a introducir una mejora en sus productos o servicios, o si el objetivo es llevar a cabo una innovación realmente disruptiva. En este segundo caso, un reciente estudio de IDC muestra que solo un 20% de los CEOs cree que sus inversiones en innovación merecen la pena y retornan un valor. Esto es debido a que hay una brecha de innovación cada vez mayor, es decir, una desalineación entre la estrategia de la compañía y la ejecución de proyectos puramente tácticos.

Por otro lado, existe una diferencia clara entre las grandes compañías y las startups. La innovación disruptiva proviene hoy en día mayoritariamente de las startups, cuyos procesos de innovación disruptiva fracasa en un 78% de los casos, frente a un 96% en las grandes compañías.  La prueba de ello es que desde 2014, el número de startups que se incorporan anualmente al Unicorn Club (compañías privadas valoradas en más de mil millones de dólares) crece cada año.

El proceso de innovación debe permitir llevar a cabo sucesivos filtros sobre todas las ideas recogidas durante esta etapa inicial de inspiración. Los primeros filtros desecharán ideas por mero sentido común o por motivos de factibilidad, pero es importante llevar a cabo pronto una conceptualización del producto o servicio que introduzca parámetros económicos: coste, recursos necesarios, valor esperado o impacto en el volumen de facturación. Este enfoque alinea cada idea con una estrategia comercial, correlaciona el valor de cada idea con la estrategia de la compañía y demuestra su impacto total.

De esta manera, la compañía tiene que poder decidir lo antes posible en base a datos y resultados, si una idea debe seguir adelante o debe desecharse por no encajar en presupuesto, con las necesidades del mercado, con la estrategia de la compañía o por cualquier otro motivo. Esto es clave, especialmente si tenemos en cuenta que el 69% de las compañías no tienen actualmente un método sistemático para llevar a cabo esta valoración.

Un proceso de innovación gestionado de este modo nos permitirá poner encima de la mesa las ideas realmente disruptivas que, de modo medible y objetivo, pueden aportar un valor al mercado y un beneficio a la propia compañía.

Algunos de los beneficios obtenidos de un enfoque como el descrito son los siguientes:

  • Mejora de la visibilidad en cuanto a alineación con el negocio de las inversiones en nuevos productos y servicios
  • Mejor priorización de las estrategias de inversión, alineándolas con la estrategia de la compañía
  • Rápida identificación y respuesta a oportunidades y riesgos
  • Mejora de la productividad
  • Incremento de la visibilidad del cumplimiento o no de los requisitos del producto o servicio
  • Reducción de costes y riesgos a partir de un adecuado re-dimensionamiento del nuevo producto o servicio
  • Trazabilidad completa desde la idea, hasta la incorporación de ésta al portfolio de productos o servicios de la compañía, así como de todas las decisiones tomadas durante ese proceso
  • Mejora de la colaboración entre la propia compañía, startups y, en general, todos los participantes en un proceso abierto de innovación
  • Entrega de un beneficio cuantificable para la compañía

En resumen, lo que hasta hace poco tiempo podía parecer imposible, hoy en día puede ser perfectamente posible de llevar a cabo. Por ello, toda compañía debe estar atenta a cualquier tipo de innovación disruptiva. No se trata tanto de la cantidad de dinero que se invierte en tecnología, sino de integrar la tecnología en el modelo de negocio de las compañías.

En palabras del empresario Peter Diamandis, “si creemos que la innovación disruptiva va a provenir únicamente de nuestra propia compañía, estamos equivocándonos”.

 

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