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La Industria 4.0 en tiempos de crisis sanitaria

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29 de abril de 2020

La situación sin precedentes que estamos viviendo en todo el mundo marcará un antes y un después a todos los niveles. Y es que la pandemia del COVID-19 está obligando a la sociedad a reinventar su modelo de conducta.

Los Gobiernos han tomado medidas de una gravedad que nunca antes habían tenido que tomar; las empresas han tenido que cambiar drásticamente su modelo productivo; la sanidad mundial ha experimentado un cambio sin precedentes en su forma de prevenir enfermedades infecciosas y en la forma de tratar con los pacientes; y el sector industrial también se ha visto obligado a evolucionar en su búsqueda constante de la automatización de los procesos, y en definitiva, en su viaje hacia la Industria 4.0, utilizando la transformación digital como vehículo conductor.

En el estudio de Smart Industry 4.0, que lanzamos de manera anual, vislumbramos los paradigmas que se antojan fundamentales a la hora de alcanzar esa transformación, y que se convertirán en el perfecto compañero de viaje para todas aquellas industrias que decidan afrontar el reto de la digitalización. Son la base de la transformación digital y su correcta implementación mejora la eficiencia y el desarrollo de los procesos industriales mediante una integración de la fabricación, una mayor precisión y agilidad en la misma, así como una mayor autonomía de las plantas. Adicionalmente, dichos paradigmas también resultan imprescindibles para comprender cómo se podrían paliar o haber paliado algunos efectos de la enorme crisis sanitaria en la que nos encontramos inmersos.

 

Paradigmas de la Industria 4.0

Según el citado estudio, el Big Data y la Inteligencia Artificial son los dos paradigmas en los que más se van a focalizar las empresas en los próximos años, y los dos principales ejes transformadores también en la lucha contra el coronavirus. Sobre todo cuando hablamos de la IA, que se ha elevado como la principal aliada en esta lucha reduciendo el tiempo de desarrollo de un medicamento y logrando una detección más rápida de la epidemia mediante el diagnóstico rápido de casos.

Otro de los paradigmas que también se antoja imprescindible en la inversión de las empresas de cara a los próximos años es el IoT. También está sirviendo de gran apoyo a las Administraciones Públicas en las labores de monitorización de los ciudadanos, haciendo uso de apps y geolocalización, de modo que se controlen los desplazamientos de forma preventiva o a posteriori.

La integración horizontal y vertical son aspectos que las empresas consideran punteros actualmente. En el análisis de la cadena de suministro extendida durante la crisis, habría resultado vital la visibilidad y colaboración por parte de los diferentes actores de los envíos para hacer un seguimiento exhaustivo de los materiales desde su origen hasta su destino.

Por su parte, el Blockchain, uno de los paradigmas con menor influencia en los planes de inversión de las empresas, podría certificar y dar mayor validez a esa trazabilidad tan necesaria de personas y productos. De hecho, las grandes empresas del IBEX 35 ya plantearon al Gobierno la posibilidad de utilizar esta tecnología disruptiva, gestionando los datos recogidos por las aplicaciones móviles autonómicas.

Por otra parte, cuanto más automatizada estuviera una compañía, menor dependencia tendría de la presencia física de mano de obra humana para los procesos productivos y administrativos. Es ahí donde entran en escena los robots autónomos y las RPAs. Asimismo, la simulación también cobra una especial relevancia, máxime con la gran cantidad que se están realizando actualmente en lo relativo a la famosa curva de contagios.

Otro aspecto que resulta fundamental para la lucha contra el COVID-19 es el de las nuevas interfaces humanas, que actualmente se están aplicando a través de la formación online con el uso de realidad virtual, pero que alumbra un futuro en el que las personas tendremos que acostumbrarnos a portar un reloj inteligente que nos vaya midiendo la temperatura.

También la fabricación aditiva a través de su máximo exponente, la impresión 3D, ha sido uno de los héroes clave en esta crisis, en la que la comunidad de makers ha participado con la impresión desinteresada de pantallas de protección sanitaria, respiradores y otros. Esta forma de producción sin duda irrumpirá con fuerza en el tejido empresarial cuando la crisis sea historia.

Ese tejido empresarial también se está manteniendo en pie gracias a la movilidad y a la nube. El teletrabajo se ha convertido en el garante de la estabilidad para poder seguir con nuestra actividad desde casa. La nube, por su parte, está facilitando el continuar con esas actividades de forma remota. Ambos factores entrarán de lleno en nuestras vidas cuando esta situación haya sido superada, porque el campo de pruebas está funcionando de forma satisfactoria. Además, según nuestro estudio, el interés por lo relativo a la nube ha crecido exponencialmente en el último año. Directamente ligada al correcto funcionamiento de estos dos últimos paradigmas se encuentra la ciberseguridad, que sirve de pantalla de protección ante posibles ataques informáticos.

Tras destacar su influencia en las distintas áreas, reivindicamos la importancia de estos paradigmas tanto en épocas de crisis como en el futuro, con el objetivo de lograr una realidad productiva y social más y mejor preparada. El camino hacia la consecución de la Industria 4.0 debe ir de la mano de la necesaria transformación digital en los dominios principales de una empresa: una cadena de suministro digital, una fabricación digital, unos productos y una corporación digital.

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