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Tres pasos para la coordinación sociosanitaria

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Tres pasos para la coordinación sociosanitaria

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23 de abril de 2019

A pesar de tener más de 40 años, el modelo Dever ilustra muy bien la problemática en la que me quiero centrar en este artículo y que está más vigente que nunca. Viene a analizar los diferentes aspectos que condicionan el estado de salud de la población y los compara con la distribución de gastos dirigidos a manejar cada uno de estos condicionantes.

 

 

En el gráfico salta a la vista la importancia de procesos biológicos como el propio envejecimiento, el contexto socioeconómico y ambiental o los hábitos de vida.

Sin embargo, tanto en el momento en el que se realizó  este estudio como ahora pocos discutirán que las prioridades de las políticas de atención a la salud y bienestar de la población siguen teniendo una concepción eminentemente reactiva y dirigida a resolver problemas de salud en lugar de prevenirlos.

No se trata de invertir las proporciones de gasto pero, si somos conscientes de la relevancia que el sistema de servicios sociales tiene en estos condicionantes, nos resultará evidente que apostar por su modernización, dotarlo de herramientas e implementar mecanismos de coordinación sociosanitaria tendrá beneficios claros.

Hablo de coordinación y no integración sociosanitaria ya que creo que no es necesario fusionar los sistemas de salud y servicios sociales y correr el riesgo de diluir el rol del profesional de servicios sociales. Lo que es imprescindible es que existan mecanismos de coordinación, competencias y roles claramente definidos para una atención integral a las necesidades de salud y bienestar. Los profesionales pueden mantener su visión y sensibilidad diferenciada, propia de los sistemas de salud y servicios sociales y cuyo contraste enriquece la atención a la ciudadanía.

Ilustremos la situación con un ejemplo:

María Luisa tiene un contexto complicado pero, afortunadamente no está sola y hay una larga lista de profesionales implicados en su bienestar. Pero cada uno la atiende:

  • Desde un enfoque diferente.
  • Centrado en una parte de su realidad.
  • Sin información completa de todos los aspectos de su situación.
  • Sin coordinarse con el resto de implicados en la atención o, al menos, con un nivel de coordinación muy básico.

Y eso ocurre, no sólo entre profesionales de los sistemas de salud y servicios sociales, sino incluso dentro del ámbito de cada sistema, donde el nivel de coordinación de los profesionales de atención en salud primaria y especializada no siempre es ideal, o donde la complejidad organizativa del sistema de servicios sociales (entidades locales, administración central y autonómica, tercer sector, etc.) fomenta la generación de islas de información.

Debemos, por tanto, dar pasos hacia la creación de un espacio sociosanitario. El objetivo es pasar de la actual fragmentación de sistemas de salud y de servicios sociales a un modelo coordinado de gestión de servicios de la salud y lo social:

Un modelo centrado en el usuario y proactivo, frente a planteamientos reactivos o de gestión administrativa de prestaciones o servicios. Más eficiente, evitando duplicidades y minimizando el consumo de recursos sanitarios gracias a la prevención. Un nuevo sistema que además, permita ofrecer servicios de mayor calidad y más efectivos en la mejora de la salud y bienestar a los ciudadanos.

La tecnología puede aportar herramientas muy valiosas para comenzar a dar los pasos necesarios en este proceso de transformación del modelo de atención. Pasos que me gusta estructurar en tres fases: primero compartir información, después colaborar y finalmente acercar los servicios al hogar y el entorno de los usuarios.

Lo primero que debería conseguir es que los profesionales de los diferentes sectores tengan una visión de trescientos sesenta grados sobre  la situación de una persona.

Gracias a la implantación de la historia sociosanitaria electrónica será posible que, por ejemplo, el médico que atiende a Maria Luisa en atención primaria sepa que vive sola y que tiene un contexto socioeconómico complejo y las dificultades que eso puede generar respecto a la adherencia al tratamiento o lo hábitos de vida. Que el asistente social del ayuntamiento sepa que le ha diagnosticado un leve deterioro cognitivo y pueda actuar en consecuencia, valorando la necesidad de ayuda en domicilio, o recomendando la asistencia a determinados recursos de su centro de servicios comunitarios. O que el técnico de valoración de la dependencia tenga toda la información necesaria en un único punto, agilizando la tramitación de las ayudas correspondientes.

A continuación, lo ideal es ir más allá de compartir información y conseguir colaborar, definiendo una cartera de servicios sociosanitarios y unos modelos de coordinación que permitan a los profesionales funcionar como un equipo multidisciplinar orientado a las necesidades específicas de cada persona.

De esta forma, a Maria Luisa se le asignará un gestor de caso que coordinará la elaboración y ejecución de su plan de atención individualizado. En el marco de este plan y con la ayuda de una plataforma tecnológica de atención integrada, su médico especialista podrá, por ejemplo, prescribir ejercicios de entrenamiento cognitivo en su centro de día o el operador de teleasistencia podrá informar de indicadores de riesgo de depresión.

Por último, es fundamental acercar los servicios al entorno de los usuarios. Así, minimizaremos la cantidad de personas institucionalizadas: cuanta menos gente tengamos en hospitales y centros sociosanitarios, y más gente correctamente atendida en su hogar, mejor le irá a la sostenibilidad de los sistemas de salud y servicios sociales, y mayor será el grado de satisfacción y bienestar de estas personas.

La implementación de servicios digitales permitirá, por ejemplo, que Maria Luisa disponga de un sistema de monitorización avanzada en el hogar, que desde su tablet pueda hacer los juegos de entrenamiento cognitivo recetados por su médico, que pueda tener una video conferencia con su gestor de casos, el operador de teleasistencia o su hijo, o que los profesionales de atención reciban alertas ante patrones de comportamiento anómalos.

Existen muchos retos que habrá que superar para dar estos pasos, relacionados con la normalización y la estructuración de la información disponible, la gestión del consentimiento de usuarios y profesionales a compartir la información, la transformación de la información en conocimiento, el aprovechamiento de los canales digitales y la superación de las barreras tecnológicas, etc. El objetivo de everis es ayudar a nuestros clientes a superar estos retos.

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