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A vueltas con el vehiculo electrico

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A vueltas con el vehículo eléctrico

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26 de febrero de 2013

El vehículo eléctrico no acaba de despegar y, al contrario de lo que cierta gente opina, no se debe a oscuras conspiraciones urdidas por las compañías petroleras. Al contrario, están haciendo una apuesta decisiva por este campo, como es el caso de Repsol y su compañía Ibil, participada a partes iguales con el Ente Vasco de la Energía (EVE).

Los problemas del coche eléctrico son de naturaleza compleja y, en gran medida, atañen a condicionantes de naturaleza tecnológica. Hemos de tener en cuenta que hay pocas cosas más eficientes que un litro de gasolina en el depósito de un utilitario. Sí, no debemos obviar la carga ambiental, el carácter no renovable, etc. Pero la conversión de esa energía química en energía mecánica es, como digo, muy eficiente. No obstante, todos los que conocemos el sector sabemos que el coche eléctrico ha venido para quedarse.

En este post me gustaría poner el foco en la infraestructura necesaria para que el coche eléctrico sea una realidad, me refiero a las redes de recarga. En este ámbito podemos identificar tres tipos de ejes en lo que se ubican las iniciativas más representativas:

1) Eje tecnológico. Nos encontramos con dos visiones claramente definidas en torno a las redes de recarga, una es las que abandera la empresa Better Place y se basa en el uso de baterías; la otra es la recarga a través del uso de las redes existentes dotándolas de cierta inteligencia (la labor que desarrolla una nueva figura de nuestro ordenamiento que es el “gestor de carga”). En línea con dotar de mayor inteligencia a la red se encuentra la iniciativa del “Open Charge Point Protocol”, liderada por la E-Lead Foundation en Holanda. Finalmente, existen patentes ya presentadas sobre la recarga directa mediante inducción, tecnologías muy visionarias a día de hoy pero que son una muestra del interés en desarrollar tecnologías que hagan más eficiente el proceso de recarga: se te recargaría el coche desde la carretera.

2) Eje gubernamental. La actitud de los gobiernos también difiere de un país a otro y de esta forma se condicionan el despliegue de redes o el apoyo los gestores de carga. En el caso español debemos citar la “Estrategia Integral de Impulso al Vehículo Eléctrico en España 2010-2014” (el conocido plan MOVELE, nombre designado para el plan de acción 2010-2012). Este plan contemplaba diversos objetivos, en concreto se preveían para el 2014: 62.000 puntos de recarga en domicilios particulares y 263.000 para de flotas. Pese a este esfuerzo y el incremento de las ventas (hasta noviembre se habían vendido en España 1.513 coches eléctricos) los resultados quedan muy lejos de las previsiones.

Otra iniciativa destacable es el programa “Plugged in Places” (PiP) del gobierno británico destinado a fomentar el despliegue de redes de recarga a lo largo del país. El modelo es el siguiente… los usuarios pagan un cuota anual por tener acceso a la red y cuentan con ciertos beneficios, entre ellos asistencia telefónica, una cuenta para ver su perfil de consumo y otros. Esta cuota es pequeña: 50 libras por año. Los socios del programa son empresas o consorcios público-privados que administran ciertos fondos para una determinada zona. Estos fondos gubernamentales se aplican es un esquema 1:1. Es decir, el programa cubre hasta el 50% del coste de despliegue de unos postes de recarga en una zona (p.e., un supermercado).

La iniciativa PiP es un ejemplo de colaboración público-privada para el desarrollo de infraestructuras: el gobierno confía en varias concesionarias el desarrollo de un programa. Hasta la fecha existen ya siete concesionarias operando en el norte y este de Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte.

3) Eje empresarial. Son los principales jugadores en el despliegue de redes de recarga, estando afectadas por los aspectos tecnológicos y regulatorios que rodean este campo. En este tipo de empresas distinguimos dos grandes grupos. Por un lado, las acciones que acometen los grandes jugadores del sistema eléctrico (en nuestro país Iberdrola y Endesa han hecho sus propios desarrollos) y, por otro, distintas agrupaciones empresariales que ha ido surgiendo en los últimos años. En este segundo grupo, destacan iniciativas fuera de España, como la desarrollada por Japan Charge Network (JCN).

A modo de resumen, podemos destacar que la tecnología oscila entre los modelos de sustitución de baterías y la gestión eficiente de la red (Smart Grid). En lo que respecta al aspecto gubernamental / regulatorio parece haber consenso entre los países desarrollados en financiar o apoyar el despliegue del vehículo eléctrico. En lo que difieren es en los modelos de relación entre la industria privada y el sector público: el programa británico “Plugged in Places” parece un buen esquema de colaboración público privada. En cualquier caso, el vehículo eléctrico tal cuál no será competitivo en el corto plazo: los vehículos híbridos son una muy buena opción y, en el medio plazo, cederán terreno a los “híbridos enchufables” que, probablemente, sean quienes allanen el terreno para el verdadero despliegue del vehículo eléctrico.

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