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Margaret Hamilton

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¡Houston tenemos… a Margaret Hamilton!

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11 de febrero de 2019

Margaret Hamilton es considerada la primera ingeniera de software de la historia. Nació en 1937 y estudió Matemáticas en el Earlham College. En 1960 empezó a trabajar en el departamento de meteorología del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde aprendió por sí misma de manera autodidacta diferentes lenguajes de programación.

Hoy podemos decir que gracias al trabajo de una mujer como Hamilton los astronautas llegaron a la luna.

Margaret Hamilton dio más pasos en su carrera como ingeniera. En 1965 desarrolló el software del Módulo de Mando y del Módulo Lunar para el proyecto Apolo, junto al equipo de Charles Stark, misión encargada de hacer llegar al hombre a la luna.

Cuatro años más tarde, en junio de 1969, el cohete Saturno V despegaba rumbo a la luna; después de unos días de misión, el 20 de julio estaba previsto que el módulo Lunar pisara la luna, pero minutos antes del alunizaje, el ordenador del transbordador fallaba después de recibir distintos mensajes de error. Neil Amstrong y Edwin Buzz Aldrin, los astronautas tripulantes del Módulo Lunar, estuvieron a punto de cancelar la misión, pero Margaret Hamilton y su equipo encontraron rápidamente el motivo de los errores haciendo posible en remoto el alunizaje.

“Las mujeres que trabajaban en informática en esa época eran muy a menudo relegadas a posiciones inferiores. En el caso del proyecto Apolo mis colegas (en su mayor parte, hombres) y yo éramos amigos y trabajamos codo con codo para resolver problemas exigentes con fechas límite críticas”

(Margaret Hamilton)

La experiencia de Hamilton y de otras ingenieras a lo largo de la historia nos puede resultar sorprendente, ya que por lo general desconocemos el trabajo de mujeres en el ámbito STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), a pesar del trabajo realizado por figuras como Margaret Hamilton, Ada Lovelace y Grace Hopper, entre otras. Quizá no haya muchas personas capaces de responder a la pregunta sobre el porcentaje de representación femenina en libros de texto, estudios científicos o principales investigaciones.

Un estudio de 2012, realizado por la historiadora Judit Gutiérrez Sánchez, concluye que las mujeres alcanzan, como máximo, un 16,3% de presencia en los libros de texto, frente a un aplastante 83,7% de representación masculina. Además, de las mujeres que aparecen representadas en los libros de texto, tan solo un 7,6%, frente al 67% masculino, son mencionadas con nombre propio.

Como resultado de esta realidad, en la actualidad existe una brecha de género en el sector digital. Es decir, se produce una falta de representación de la mujer en el sector, cuyo origen está en el bajo número de mujeres jóvenes matriculadas en las universidades y formaciones técnicas relacionadas con el mundo de la tecnología. 

Esta falta de presencia de estudiantes femeninas en las STEM ha llevado a que compañías, organizaciones internacionales y grupos particulares trabajen por y para acabar con la brecha de género en el ámbito tecnológico. El sesgo es tan evidente que hace tan solo 4 años la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó una jornada como hoy, 11 de febrero, como día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. El objetivo de tener un día en el calendario como este no era otro que potenciar la participación y la igualdad de presencia de mujeres versus hombres en el ámbito de la ciencia y la tecnología y lograr la igualdad de géneros también en este terreno.

En 2015 la ONU arrojaba el siguiente dato: en una investigación llevada a cabo en 14 países se evidenciaba que la probabilidad de que las estudiantes mujeres terminaran una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia era del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6% (ONU). Estos datos, cuatro años después, no han cambiado sustancialmente.

Como compañía tecnológica llevamos más de una década intentando aportar nuestro pequeño grano de arena. Así, desde 2008 hemos realizado diferentes estudios con entidades como Google, la Fundación Bancaria La Caixa o la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), para identificar las principales razones de la falta de vocaciones científicas y tecnológicas entre los jóvenes en España. Entre sus conclusiones destaca la poca representación de la mujer en este sector, y que, entre otros factores, los estereotipos, sesgos y prejuicios de género tienen un importantísimo impacto en las decisiones que el alumnado toma sobre la elección de estas carreras.

Los resultados de estos estudios los podéis encontrar en la web de la iniciativa #girlsgonna, puesta en marcha en 2018 por everis y Mujeres Tech, cuya misión es contribuir al objetivo de disminuir la brecha de género en el sector digital. #girlsgonna actúa en el origen del problema, ayudando a los adultos a tomar conciencia del impacto que tienen nuestros prejuicios y sesgos de género en las niñas y niños en edades tempranas.

Este 11 de febrero queremos sentirnos todas capaces.

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