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El diagnóstico temprano y los tratamientos personalizados, claves para la lucha contra el cáncer de mama

Responsabilidad social

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16 de octubre de 2020

La supervivencia al cáncer de mama ha mejorado considerablemente en todo el mundo durante los últimos 20 años, con datos de superación tras 5 años desde el diagnóstico del 89,5% en Australia o del 90,2% en Estados Unidos. Esto ha sido posible principalmente gracias a la disponibilidad de más información para realizar diagnósticos tempranos y a mayores esfuerzos de investigación en tratamientos personalizados como la medicina de precisión.

Si ponemos la vista en la incidencia del cáncer de mama a nivel mundial, observamos un lento incremento tanto en el número de casos como en las tasas de incidencia -nuevos casos detectados por cada 100.000 habitantes- en prácticamente todas las regiones del planeta. Este crecimiento es debido, probablemente, a dos factores: el envejecimiento de la población y un diagnóstico cada vez más precoz. Por otro lado, la tasa de supervivencia se encuentra estabilizada y en países como España alcanza el 85%, gracias a la aplicación de tratamientos más efectivos y a la detección temprana.

Los buenos resultados invitan al optimismo, y es por ello por lo que desde todos los ámbitos se busca promover en mayor medida la implicación de los gobiernos e instituciones en la investigación contra el cáncer y así poder mejorar al máximo los pronósticos. Unas investigaciones que, como es lógico, se centran no sólo en los tratamientos, sino en tratar de identificar y anticipar la causa de la enfermedad antes de que aparezca, lo que a menudo plantea la eterna cuestión… ¿es posible prevenir el cáncer de mama?

A día de hoy, la prevención del cáncer de mama es algo bastante complejo. No obstante, sí que existen varios estudios recientes que vinculan una serie de factores como la realización de ejercicio físico regular -al menos 4 horas a la semana-, el mantenimiento de un peso adecuado que evite el sobrepeso y la obesidad -especialmente tras la menopausia- y un consumo reducido de alcohol con un menor riesgo de padecer esta enfermedad.

Además, diversos estudios epidemiológicos han concluido que el uso de tratamientos hormonales sustitutivos durante la menopausia se asocia a un incremento del riesgo de padecer cáncer de mama, por lo que es muy importante tener presentes todos estos factores para reducir el riesgo en la medida de lo posible.

Pero sin duda, la clave en la lucha contra esta enfermedad se centra fundamentalmente en dos ámbitos: por una parte, en el diagnóstico temprano de la enfermedad y en la mejora de las diferentes técnicas que lo hacen posible; por otra, en la evolución de los tratamientos y en su personalización según las necesidades de cada paciente.

La sensibilización de la sociedad y de las mujeres en particular es vital para lograr una detección precoz del cáncer de mama. En este sentido, campañas de difusión para concienciar y movilizar a las mujeres sobre la importancia de la autoexploración y la planificación de revisiones periódicas han tenido un impacto muy positivo en la realización de diagnósticos tempranos. Algo que, sin lugar a duda, es fundamental para aumentar la esperanza de supervivencia a la enfermedad.

Sin embargo, en un momento de incertidumbre sanitaria como el que estamos viviendo, muchas consultas y revisiones consideradas “no esenciales” o “urgentes” se están posponiendo debido a la saturación de los centros sanitarios o por propia iniciativa de las pacientes. Pese a ello, es necesario tomar conciencia de que, en la medida de lo posible, es de vital importancia que ninguna mujer baje la guardia y se siga prestando atención a este aspecto de la salud.

A esta sensibilización se suman los grandes avances que la ciencia ha realizado en los últimos años en materia de prevención y diagnóstico, como los “marcadores genéticos” realizados con pruebas de laboratorio, que son capaces de identificar variaciones del material genético -ADN, ARN- presente en las muestras de pacientes con tumores de mama. Estos estudios genéticos permitirán también identificar de forma temprana a aquellas mujeres con más riesgo de desarrollar la enfermedad y realizar sobre estos casos un seguimiento más estrecho o incluso valorar la aplicación de terapias previas a su aparición.

Los avances tecnológicos han hecho posible también la evolución de las técnicas diagnósticas basadas en el análisis de las imágenes médicas y la aplicación de técnicas y sistemas de inteligencia artificial, que son capaces de localizar de forma mucho más precisa cualquier anomalía, lo que constituye un importante soporte para los profesionales sanitarios a la hora del diagnóstico. Por ejemplo, en una investigación reciente publicada en la revista Nature se explica cómo el algoritmo de uno de estos sistemas era capaz de ofrecer mejores resultados de lectura de las imágenes de rayos X que médicos radiólogos, así como de ignorar “falsos positivos”.

Pero más allá del diagnóstico precoz, el avance en el desarrollo de tratamientos personalizados que se ajusten a cada caso y a cada paciente se ha convertido en algo prioritario. La medicina de precisión permite tratar a cada mujer de manera personalizada en función de las características genómicas y moleculares de su tumor, lo que supone una de las principales revoluciones en este campo, porque cada paciente recibe así el tratamiento óptimo para su caso particular. 

Por esta razón, son muchas las investigaciones en curso encaminadas hacia la consecución de tratamientos más efectivos y personalizados. Para hacernos una idea, los ensayos clínicos para la obtención de medicamentos contra el cáncer de mama son costosos: aproximadamente 2.400 millones de euros es la cifra que debe afrontar una compañía farmacéutica para completar su proceso de desarrollo según datos extraidos por Efe Salud.

Teniendo esto en cuenta, se antoja determinante la implicación de gobiernos y administraciones a nivel global para fijar objetivos comunes y alcanzar resultados satisfactorios en los diferentes proyectos. La Unión Europea tiene como una de sus prioridades en materia de salud pública la lucha frente al cáncer y, más en concreto, el de mama, que afecta a más de 400.000 personas cada año en los países de su territorio. Tanto es así que una de las cinco áreas de la misión Horizonte Europa que se iniciará en 2021 es la dedicada específicamente al cáncer, que se centrará en unir esfuerzos entre países para que más personas puedan vivir sin cáncer, más pacientes puedan ser diagnosticados antes y tengan un menor sufrimiento y mejor calidad de vida tras sus tratamientos.

La inversión de la Unión Europea pretende hacer posible el desarrollo de las investigaciones de los mejores expertos en la materia para mejorar los diagnósticos e implementar nuevos tratamientos, habiendo dedicado desde 2007 más de 536 millones de euros específicamente a las investigaciones en diagnóstico precoz y tratamientos frente al cáncer de mama. Asimismo, se ha puesto en marcha la Iniciativa de la Comisión Europea frente al Cáncer de Mama (ECIBC, por sus siglas en inglés), para desarrollar una serie de guías comunes que mejoren los tratamientos en la Unión Europea, en las que han participado 35 países. Además, la rápida puesta en común de nuevos hallazgos y la mejora de las unidades especializadas de cáncer de mama y personal médico han mejorado la calidad de vida de las pacientes.

En definitiva, los resultados nos muestran que es fundamental encontrar vías de colaboración entre instituciones -tanto públicas como privadas- y entre países para poder seguir avanzando en las investigaciones que permitan realizar diagnósticos precoces y desarrollar tratamientos personalizados. De ello dependerá que cada vez sean más las mujeres que puedan superar el cáncer de mama y disfrutar de una mejor calidad de vida.

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