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El camino hacia la energía ‘verde’

tecnología

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24 de mayo de 2021

La transición energética no solo es la ruta más urgente y necesaria para construir una sociedad y un tejido industrial que no dañe más al planeta, es también un camino lleno de oportunidades empresariales, que hoy cobra más importancia con el impulso de los fondos Next Generation EU.

De los más de 140.000 millones de euros que estos fondos destinarán a España para la recuperación económica, se estima que el 39% irán destinados a proyectos que refuercen y avancen hacia un nuevo modelo energético más sostenible. Una inversión única e histórica que pretende reforzar la descarbonización de la economía y sobre la que ya se han hecho algunos avances.

El desarrollo e implantación a gran escala de energías renovables, el almacenamiento de energía, la eficiencia energética, la movilidad sostenible y el hidrógeno verde, forman los pilares sobre los que seguir construyendo un nuevo modelo energético que el Gobierno defiende en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Una visión de un futuro más eficiente, digital e innovador que, de hecho, ya había centrado los esfuerzos de otros planes de inversión anteriores como los planes de inversión Horizonte 2020. Los fondos Next Generation EU, sin embargo, son un punto y aparte.

Hace años que en España se apuntan algunas de las principales directrices para recorrer el camino de la transición energética. La llegada de los fondos europeos redescubre, eso sí, cuáles son los retos que el país debe asumir como algo más que una obligación con el planeta: un abanico de nuevos desafíos sobre los que construir un modelo energético más sólido y eficiente que nos impulse como economía y que abarca a la mayor parte de los sectores empresariales.

Producción y almacenamiento de energías renovables

En este contexto, la producción de energías renovables es, sin duda, uno de los primeros objetivos que ya está centrando las miradas de los inversores frente a muchos proyectos de desarrollo tecnológico. Más si tenemos en cuenta que en España se dan todos los ingredientes necesarios para impulsar muchas de las tecnologías de energía renovable existentes (solar, eólica, hidroeléctrica, etc.). Por eso, ya son muchas las compañías que ya están invirtiendo y diversificando su negocio hacia renovables que dejen fuera de juego los combustibles fósiles, así como cualquier otro recurso natural finito y contaminante.

El desarrollo y construcción de centrales fotovoltaicas y el despliegue de parques eólicos marinos son algunos ejemplos de renovables claves para asegurar la transición. También lo será la hibridación de tecnologías renovables que ayuden a maximizar el rendimiento y la producción de energía. No siempre disponemos de viento y sol, por lo que apostar por otras tecnologías de respaldo será imprescindible junto con las nuevas formas de generar energía, así como almacenar la energía en los momentos en los que haya exceso de la misma.

Se abre un futuro en el que cobrará especial relevancia el almacenamiento, porque la transición no solo va de generar o transformar energía, sino de almacenarla para disponer de ella cuando la capacidad de otras renovables fluctúe. En este escenario, destacan los proyectos que apuestan por el desarrollo de tecnologías como los sistemas de almacenamiento en baterías, y cómo las centrales hidroeléctricas de almacenamiento por bombeo, perfectas para capturar energía y almacenarla para su uso posterior.

Hidrógeno verde y movilidad: actores fundamentales

En tercer lugar, pero con un papel central, irrumpe el hidrógeno. Un nuevo actor energético que completará el proceso de sustitución de los hidrocarburos. Sin este elemento será imposible culminar la transición energética que promueven los fondos europeos y que la sociedad necesita. El hidrógeno verde o renovable está llamado a sustituir al gas como energía de respaldo y ser un vector clave en la descarbonización, tanto de la industria como de la movilidad, especialmente en aquella que no puede electrificarse pero que al mismo tiempo es altamente contaminante (como el transporte marítimo, aéreo y transporte por carretera de larga distancia).

De hecho, la transición energética no puede ser una realidad sin la implicación de este otro ‘actor’ clave para reducir los gases de efecto invernadero: la movilidad. Los fondos acelerarán el despliegue, desarrollo e incentivación de una nueva estructura automovilística que posibilite la sustitución progresiva de un modelo de movilidad alimentado sólo por fuentes energía procedente de hidrocarburos, hacia un modelo mixto y más eficiente, incluyendo por supuesto la movilidad eléctrica o de cero emisiones, pero también nuevos modelos de vehículos de gas y de combustión interna mucho más avanzados y menos contaminantes.

Redes y digitalización

Otro de los desafíos a los que los fondos quieren responder apela también a una concepción del modelo energético descentralizado. La posibilidad de tejer redes de energía autónomas próximas al territorio en el que se consumen (generar en los propios puntos de consumo) es clave también para aumentar la eficiencia y sostenibilidad del sistema. La implantación de placas solares y otras variables de autogeneración serán también relevantes en el futuro.

Por último, es necesario recordar que para asumir una verdadera transición energética, la digitalización será clave para poder tener éxito en este periodo de transición. La expansión y evolución de tecnologías cómo el Internet de las Cosas (IoT), el análisis de datos de manera autónoma e inteligente que explique y prevea los comportamientos energéticos, la realidad virtual y aumentada,  la Inteligencia Artificial (IA)  o el despliegue de dispositivos inteligentes a través de la red 5G, ayudarán a que la integración de estos nuevo modelos sea más eficiente, seguro e inteligente. La digitalización de la baja tensión es un escenario que se verá reforzado por los fondos, creando escenarios eficientes de consumo y autogeneración, para que, de manera paulatina, aparezcan escenarios de balances energéticos eficientes y de bajas emisiones. A su vez otros marcos de trabajo cómo los mercados de flexibilidad, los Digital Twins, etc. se verán favorecidos por la llegada de los fondos, permitiendo sofisticar y eficientar la producción de energía y la operación de las redes de distribución.

La capacidad de traccionar proyectos donde la transformación digital y la transición energética jueguen un rol mixto, potenciará la capacidad de impulsar bajo un mismo enfoque las palancas de transformación buscadas en el Plan de Recuperación y por lo tanto, la posibilidad de que dichos proyectos sean financiados por los fondos de Next generation.

En este apasionante camino, desde everis cubrimos toda la cadena de valor para el desarrollo y liderazgo de proyectos que conduzcan a un horizonte energético sostenible en línea con las prioridades que marcan los fondos Next Generation EU, ayudando no solo a las empresas del Sector Energético, sino a cualquier industria que pueda jugar un rol dentro de la transición energética. Con una visión global del mercado, identificamos las oportunidades, respondemos a los retos y definimos los nuevos modelos de negocio dentro del sector energético y todos ellos con alta vinculación a esta transición energética, asegurando su lanzamiento e integración en el tiempo.

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