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Reconocimiento facial

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Seis puntos para entender qué es el reconocimiento facial

tecnología

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9 de diciembre de 2015

Cuando uno se sienta en la butaca para disfrutar de una película de ciencia ficción, quiere entretenerse de cómo será el futuro o, al menos, que los guionistas le propongan algo que le resulte creíble. Sin ir más lejos, hace unos días se cumplieron 30 años del estreno de Regreso al Futuro y los medios de comunicación nos invadieron con los aciertos y fracasos de la tecnología que la película esperaba para nuestra época. En muchas cosas acertaron, pero en otros casos, se quedaron muy lejos de nuestra realidad actual. Aunque es poco relevante que las chaquetas de los quinceañeros no tienen “autosecado” o que los monopatines de las niñas de seis años no vuelan, lo cierto es que nos inquieta mucho cómo será el futuro.

“Me interesa el futuro porque es allí donde pasaré el resto de mi vida.” Woody Allen

Otro de los miles de casos que demuestran lo que nos preocupa el futuro es la campaña que lanzó Microsoft, por medio de una web en la que una persona subía una foto y la aplicación le indicaba la edad que estimaba mediante reconocimiento facial:

Por suerte, hoy en día la tecnología nos acerca a soluciones que nos parecen futuristas, pero que a día de hoy están implementadas en más ubicaciones de las que podíamos pensar. Lejos de ser una tecnología emergente, el reconocimiento facial actualmente es un sector maduro con un desarrollo bastante provechoso para las industrias en las que se aplica. Aunque en la web de Herta Security se pueden ver muchos casos reales sobre el reconocimiento facial, planteo estas seis preguntas para que entendamos mejor de qué se trata:

¿En qué consiste el reconocimiento facial?

Pues, sencillamente, en captar la imagen de una persona y, mediante unos algoritmos de procesado, sacar el parecido con una base de datos de personas existente. Más o menos, es como tener una persona con la foto comparándola encima de las fotos que tenga a su disposición (como un calco), cuando llega a parecerse lo suficiente te dice que son la misma persona.

Bien, pero las imágenes ¿deben ser fijas?

Lógicamente las tecnologías empezaron siendo tan sencillas como la comprobación de imágenes fijas. Era una época donde el procesado de imagen, que requiere mucha capacidad, era lento y las comprobaciones solían durar minutos o incluso horas.

Por suerte, hoy en día no sólo estamos empleando imágenes fijas, sino que la tecnología tiene un grado de madurez que nos permite el procesado de la imagen de una persona en movimiento en tiempo real, de manera que somos capaces de identificar una persona en un entorno masificado como una manifestación, un estadio de fútbol o simplemente en la cola de entrada a las rebajas.

¿Aporta algo la tecnología o es otro paso para el Gran Hermano?

Efectivamente los conspiranoicos pensarán que ésto es “una tecnología demoníaca que sólo pretende tenernos más controlados y estar monitorizados permanentemente”. Nada más lejos de la realidad. Afortunadamente, la tecnología no persigue este objetivo. En los casos de seguridad pública, pretende localizar personas que previamente han tenido incidentes con la ley o que hoy en día pueden intentar actos violentos de diversa índole. El clima actual nos hace pensar en que quizás sea necesario aumentar los niveles de control que se ejercen en las zonas donde acudimos con nuestra familia.

¿Es sólo un vigilante?

Por suerte, esta tecnología nos permite realizar tareas tan sencillas e interesantes como abrir la puerta de tu casa. El vídeo-portero que todos podemos tener en casa hoy en día nos puede abrir la puerta de nuestra propia casa sin necesidad de llaves u otro elemento físico. Imaginaros llegar al trabajo y poder acceder a vuestro puesto sin necesidad de tarjeta, ¿no os ha pasado que os olvidáis la tarjeta en casa y tenéis que pasar por recepción a por una temporal? ¿Y qué ocurre cuando la perdéis?

¿Seguro que sólo lo puede pagar la NASA?

Las tecnologías que ya están maduras nos suelen dar sorpresas. En este caso, esta tecnología es bastante asequible e incluso barata para los ahorros y mejoras de seguridad que se consiguen con su implantación. Al final, vamos a emplear la infraestructura existente, ya sea en casa o en el trabajo, para acceder e identificar a las personas, por tanto los costes se limitan al programa que reconoce a la persona y es más barato que colocar cualquier elemento físico basado en tarjetas.

¿Desaparecerán los medios físicos de acceso?

Es difícil saberlo. Lógicamente, la comodidad de no tener que llevar una llave, tarjeta o contraseña es una posibilidad que todos hoy en día desearíamos. Pero claro, tiene que ser algo que nos dé tanta seguridad como la de disponer de un medio físico para acceder a nuestra propia casa. Sin dudarlo, el futuro de los accesos está más cerca del reconocimiento facial que de otros reconocimientos como la huella dactilar.

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