Languages

suscríbete
Default al planeta

Title

Default al planeta

utilities & energía

Title

4 de octubre de 2011

El título de este post suena apocalíptico y quizás esté influenciado porque anoche vi en televisión la versión moderna, una tanto mala por cierto, de “Ultimátum a la Tierra”. En el filme un extraterrestre con forma humana (encarnado por Keanu Reeves) se presenta en nuestro mundo con la intención de aniquilarnos por el daño que estamos causando al planeta. Estén tranquilos, al final sobrevivimos.

No es mi intención deslizarme por el mundo de la crítica cinematográfica, pero está película nos presenta un telón de fondo adecuado para el sentido de este post, que no es otro que destacar los riesgos y oportunidades que presenta la manera en la que estamos tratando al planeta. Por ejemplo, hoy en día existe una metodología aceptada para medir la huella ecológica (Global Footprint Network). Es decir, la cantidad de superficie de la Tierra que se necesita para producir los recursos que necesita una población humana y gestionar sus residuos. Bien, desde finales de abril España es deficitaria (su superficie no da abasto para soportar los más de 46 millones de españoles).

Pero la situación empeora, desde el 27 de septiembre el mundo en su conjunto es deficitario. No importa, pediremos superficie prestada a otro planeta azul, cercano y habitable, donde cultivar nuestros alimentos o eliminar nuestra basura. Desgraciadamente no es posible, estamos en default con la Tierra, donde he tomado prestado el término (tan en boga hoy en día) que hace mención al impago, por ejemplo, de un país. Si Grecia hace un default dejará de devolver sus préstamos (como poco por un tiempo) y tendrá que sufrir las consecuencias en términos de empobrecimiento generalizado. En cambio, ya estamos en deuda con la Tierra: estos tres meses has fin del año viviremos a crédito, no siendo capaces de generar lo que necesitamos y gestionar lo que vertemos al medioambiente. Parece que nos hemos instalado en una cultura del exceso: tanto en lo económico como en lo ambiental y lo pagaremos, no sé si cuando venga Keanu Reeves y su robot humanoide a destruirnos, o al corto/medio plazo en términos de menor crecimiento económico.

En esta línea, Nicholas Stern (autor de un polémico informe al respecto y recientemente entrevistado en el Technology Review), cifra que el gasto en términos de PIB mundial para reducir los efectos del cambio climático serían del 1-2% al año durante los próximos 10-20 años. Pero el impacto de no hacerlo se traduciría en una reducción anual del PIB entre el 5-20% anual, de forma continuada. Suena alarmista, sí; es un riesgo, desde luego; pero no estamos haciendo lo suficiente para mitigarlo.

Hasta aquí he pintado un dibujo de problemas, riesgos, y marcianos vengativos, pero el hecho es que somos una sociedad de excesos que debe cambiar. Parte de este cambio pasa por servicios de consultoría en sostenibilidad, como los que ofrece Exeleria (compañía del grupo everis) para que las empresas disminuyan su huella de carbono. La oportunidad está ahí: hace días se anunciaba que los productos agrarios deberán indicar cuál es su huella de carbono (parte de la huella ecológica, p.e., 0,25 gramos de carbono por kilo de uvas). Evidentemente, en los sensibles mercados europeos se tendrá muy en cuenta este dato. España, como país periférico, debe transportar sus productos y eso les confiere una mayor carga ambiental.

A modo de conclusión, la situación económica y ambiental mundial (si es que podemos separar ambos conceptos) es un problema a gestionar, en el fondo un problema de gestión de riesgos donde tenemos que actuar. Por otro lado, las oportunidades para un nueva consultoría ambiental son enormes y el mercado las demandará cada vez más. Espero que pasemos a la acción, ¿reduciremos nuestra huella de carbono en 2012?. Dentro de un año hablamos

Categorías

0 Comentarios

Deja tu comentario