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IoT el sueño que no llega, pero llegara

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IoT, el sueño que no llega, pero llegará

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29 de abril de 2018

Existe cierta paradoja en la expansión de las soluciones basadas en el paradigma IoT. Por un lado, se observa una clara tendencia de crecimiento del número de dispositivos conectados, con un futuro que se augura exponencial. Por otro, se percibe un mercado inmaduro en un estado “adolescente”, en el que se espera un impacto transformacional, pero que se producirá en un horizonte de largo plazo, de 5 a 10 años.

Así pues, el panorama actual parece indicar que hay un conjunto de barreras que hacen que, aunque ya exista tecnología suficiente para poder aportar un claro valor a los procesos de organizaciones públicas y privadas, el impacto esté demorándose más de lo previsible. Por ello, de momento, IoT es el sueño tecnológico que no termina de llegar.

A la espera de un retorno de la inversión

Desde un punto de vista de retorno de la inversión, se está produciendo un descenso en los precios de la tecnología, pero en algunos casos aún no lo suficiente para ser compensados con los beneficios esperados. Existen estándares y plataformas, pero no a un nivel de madurez lo suficientemente estable como para que tengamos claro que apostamos por una tecnología que va a ser duradera y escalable en el tiempo. Esto hace que algunas decisiones se orienten a esperar que el mercado se decante hacia la estabilidad antes de lanzarse a implantar soluciones.

La convivencia con otras tecnologías

Otro punto a tener en cuenta, es que IoT es un canal de datos que, por lo que vemos en las previsiones de crecimiento del número de dispositivos, nos va a inundar de información. Esto va a ser muy positivo si logramos convertir estos datos en información de valor para los procesos de nuestras organizaciones. Para ello, se necesitan arquitecturas cloud u on-premise, capaces de soportar esta ingesta de datos, big data y analítica para poder extraer información de valor, modernas interfaces de usuario que permitan la interacción eficaz con el sistema para la operación o la toma de decisiones, e incluso inteligencia artificial para que estas acciones o decisiones sean realizadas de forma automática. Todos estos dispositivos y datos necesitan la adecuada seguridad física y lógica en entornos geográficamente distribuidos que se escapan a nuestro control.

Soluciones vivas en el tiempo

Es importante tener en cuenta, además, la escalabilidad y el futuro de las soluciones. El final de la implantación no es el final de la inversión. Los dispositivos han de ser gestionados y mantenidos. Es una infraestructura, lógicamente, sensible a incidencias, actualizaciones de firmware, gestión de las comunicaciones, duración finita de las baterías, aparición de nuevas y mejores tecnologías, etc. El IoT requiere de continuidad de la inversión en el tiempo para mantener la solución viva.

Es evidente, por todo lo señalado, que el IoT vive en constante movimiento. Los cambios que se producen en la tecnología son tan rápidos que complican su conocimiento y hacen más difícil la definición de casos de uso por parte de las áreas usuarias de los procesos de las organizaciones. La falta de madurez dificulta la visión necesaria a largo plazo para poder hacer una planificación estratégica corporativa de soluciones IoT. Se necesita una mayor coordinación entre los departamentos de una organización para alinear una única y sinérgica visión IoT corporativa en consonancia con la estrategia de transformación digital.

Panorama de futuro

Sin embargo, este estado de madurez que ya hemos definido como “adolescente”, también tiene sus ventajas. El impacto de largo plazo tarda en llegar, pero el espíritu de curiosidad inherente a esta adolescencia, sí se está produciendo. Hay muchas ganas de hacer pruebas de concepto, incrementando el nivel de conocimiento tanto de áreas de TI como áreas usuarias, y encontrando algunos nichos en los cuales ya se producen aplicaciones.

En el sector público las pruebas de concepto caminan en dos direcciones. La primera es hacer la ciudad más eficiente en cuanto al gasto, por ejemplo con soluciones de eficiencia energética, gestión del riego, telemedida, etc. La segunda trabaja en las funcionalidades que mejoran el día a día de la vida de los ciudadanos, como es el caso de la ayuda al aparcamiento en zonas públicas, la recogida inteligente de residuos o los servicios de información en tiempo real para el transporte multimodal.

En el mundo de la industria, el uso de sensores para la optimización de los procesos de negocio no es nuevo. Se trata de una  tecnología inherente a la automatización industrial, pero IoT va mucho más allá de las plataformas propietarias, proponiendo soluciones en entornos con conectividad mucho más compleja, con acceso limitado a fuentes de energía, en ubicaciones físicas no controladas, incluso literalmente en la calle. La eficiencia operativa (ubicación de activos, trazabilidad de productos, medición de la calidad física o química, detección de fraude, desencadenamiento de alertas y acciones, identificación de personas y cosas, control de inventario…) y la mejora en el servicio al cliente (seguimiento de actividad, personalización de oferta, consumo desatendido de bienes y servicios, avisos en caso de incidentes…) son algunos de los ejemplos en los que estamos trabajando como casos de uso interesantes para el negocio.  

Conclusión

En definitiva, se percibe un potencial enorme en la aplicación del IoT en todos los aspectos que rodean la vida de las personas y los procesos de las organizaciones. Estas tecnologías van a permitir generar nuevos sentidos para percibir el mundo que nos rodea. Estos nuevos sentidos plantean dos tipos de oportunidades. La primera nace de la capacidad de poder sentir más: enriquecimiento del nivel de detalle o de oportunidad de los datos de los que ya disponemos, para afinar mucho más la información a partir de la cual estamos tomando decisiones. La segunda es la más transformacional, pues nos va a permitir saber más, generar nuevos niveles de abstracción, que nos van a mostrar una visión absolutamente nueva de la realidad que nos rodea, accediendo a perspectivas hasta hoy desconocidas.

Los cambios sociales que nos promete IoT son tan abrumadores que hacen que esperemos con muchas ganas esta nueva realidad. Pero ahora toca seguir trabajando por hacer que las promesas de IoT se conviertan en tangibles. Mientras tanto, paciencia, que todo llegará.

 

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